Manuel Jabois: “En la vida nos atrevemos a decir cosas que luego no somos capaces de escribir”

El autor explora un único día en la vida de Amalia Constenla, una mujer gallega marcada por la contención emocional, en una historia donde lo cotidiano se convierte en territorio literario

Manuel Jabois: “En la vida nos atrevemos a decir cosas que luego no somos capaces de escribir” | J.V. Landín

Escritor y periodista, Manuel Jabois (Sanxenxo, 1978) tiene nuevo libro, “La víspera” y en su gira de promoción, lo presentó en AtlánticoTV.

¿Se podría definir “La víspera” como un libro de cotidianidad?

Cuenta un día. Siempre quise escribir la historia de una familia que transcurriese en un solo día, a ser posible en la víspera de algo, el cumpleaños de la protagonista, Amalia Constenla, que cumple 65 años. Cuando algo ocurre en la víspera, generalmente, podemos dar rienda suelta a la ficción, imaginarnos qué ocurrirá al día siguiente, hay muchas versiones de lo que pueda pasar. Es el terreno del novelista, en el que todo puede ser posible. Sin embargo, cuando las cosas están ocurriendo, cuando es el día de la fiesta, es el momento del periodista, el que tiene que dar cuenta de los hechos sin inventarse nada.

Los personajes están muy perfilados. En el caso Amalia Constenla que es la mujer gallega por excelencia.

Bueno, tiene rasgos. No me gusta tener un arquetipo de personaje, pero sí es cierto que, por ejemplo, hay una inspiración muy libre en lo que veía yo en casa, en mis tías y mi madre, las mujeres que hacen absolutamente todo en casa. Está inspirado libremente: En el conjunto de muchas mujeres que llevan sobre ellas, el peso de la carga de la casa, el peso de mantener unida la familia y el peso de tratar de que todo esté en orden para cuando los hijos se levanten y se acuesten. Todo está dentro de Amalia, que es un personaje que me ha encantado escribir porque está llena de matices, de pliegues. Es una mujer con un problema gravísimo de carencia de emociones, que tiene dificultades para sentir, y todo eso la hace para un narrador muy atractiva. Tienes la obligación de describirla con una precisión que no tienes con otros personajes.

También son importantes los silencios, los secretos de cada uno.

Es importante llenar los silencios, saber de qué se llenan. Los silencios son absolutamente inevitables en la vida, en cualquier tipo de relación. En cuanto dos personas se conocen, en cuanto sus inteligencias empiezan a retar, en cuanto empiezan a frotarse, empieza también a ocurrirse de silencios algunos aspectos que nadie quiere abordar. Ese es el momento en que los silencios se pueden llenar de muchas de las maneras. En este caso se llena en la familia de Amalia, generalmente con más silencios, hasta cubrirlo todo de eufemismos, de sobreentendidos, de miradas, de gestos, de complicidades que no se verbalizan. Ha sido muy interesante escribir una novela sobre el silencio porque he tenido que llenar muchas páginas para hablar de él.

¿Son esos silencios consecuencia de que a los personajes les cuesta aceptarse a sí mismos?

Todos están a punto de algo, como la víspera, que siempre es un día a punto de algo. El día es el día antes del cumpleaños de Amalia, pero no se llega al cumpleaños de Amalia, no sabemos qué pasa en ese cumpleaños. Y cada personaje tiene un lastre, tiene una carencia, tiene algo que no le deja completarse del todo. Creo que eso es bastante evidente en el caso de Chami, y en el caso de Mon. Luego vamos conociendo lo que ocurre con Amalia y con su marido, con Ramón.

¿Cuánto tienen de Jabois sus novelas?

Creo que tienen bastante, la verdad, más de lo que yo estaría dispuesto a reconocer.

¿Qué significa para usted escribir una novela?

Me da una libertad que no tengo con el periodismo, darme un tiempo conmigo mismo, que suele ser generalmente muy feliz. Juego con los personajes, exploro en ellos cosas que no me atrevo a explorar en mí.

¿Al escribir piensa en el lector que lo va a recibir?

Pienso después de escribirlo, más de lo que debería. Estoy más pendiente de qué le parece que cuando estoy escribiendo. En el proceso solo pienso en que me tiene que gustar a mí lo que estoy escribiendo, tengo que leer esas páginas sin avergonzarme de ellas, y tengo que ser honesto conmigo mismo, con los personajes. Luego cuando acabo debería también seguir pensando solo en mí, pero generalmente ya empiezo a depender de la opinión de los demás.

¿Dentro de su trayectoria, donde sitúa “La víspera”?

Pensé que iba a romper con más fuerza o con más distancia las tres anteriores que hice con Alfaguara. Lo ha roto desde cierto punto de vista, el narrador es una tercera persona, hay más humor. Creo que me dirijo hacia novelas con un humor bastante más intratable, o por lo menos eso pretendo. Me gustaría mucho que el humor que tengo en mi vida real se acercase al que utilizo luego en la literatura, porque en la vida nos atrevemos a decir cosas que luego no somos capaces de escribir. La ficción te procura muchos espacios de libertad y está por explotar. Tengo pendiente o tengo en deuda, después de 14 años viviendo en Madrid, una novela no sobre Madrid, pero ambientada en Madrid. No me he visto todavía capaz, la verdad es que el cuerpo me pide siempre Galicia.

Contenido patrocinado

stats