De Malvinas a Beiramar
Regresaron todos los congeladores del Atlántico Sur. Toca descanso y reparaciones antes de la nueva partida, a finales de junio para constatar la situación del caladero
La flota con base en Vigo que trabaja en el caladero de Malvinas regresó y ayer ya estaban todos los buques congeladores amarrados en los muelles de Beiramar, siendo el último “Hermanos Touza”, de la sociedad mixta del presidente de los armadores, Javier Touza. La parada será ene esta ocasión muy breve: el 27 de julio se abre de nuevo la pesquería de las islas británicas que reclama Argentina y los buques saldrán de forma escalonada desde Vigo a partir de finales de junio, dentro de un mes. Será el tiempo que habrá para descansar las tripulaciones y reparar los buques de los tres meses por las aguas del Atlántico Sur.
En esta ocasión, la flota de las sociedades mixtas Vigo-Falkland, 16 congeladores en total, capturó 38.000 toneladas del calamar loligo, el que llena el mercado europeo. Es una cifra que los armadores consideran “buena”, aunque lejos de las más de 50.000 de otras ocasiones. “Hay que tener en cuenta que la anterior campaña fue anulada al aceptar el criterio de los biólogos sobre la escasez de biomasa”, señala Touza.
La causa del descenso de la población de este singular cefalópodo propio de Malvinas al parecer se debe a una combinación de factores, desde el cambio climático, que afecta a su reproducción y a las corrientes, hasta la sobrepesca fuera del límite económico de las islas, donde hay faenando literalmente miles de buques pesqueros de Asia, en especial de China, que afectan a los bancos de loligo que se mueven por el Atlántico Sur. Pese a todo, Javier Touza considera que se ha salvado un bache muy importante y que las perspectivas son buenas para la segunda parte del ejercicio. “No pudimos pescar los 63 días estipulados, aunque quedamos muy cerca, y tampoco el tamaño era que queríamos, pero en general estamos conformes y contentos con el resultado, y seguiremos atentos a las recomendaciones de los científicos”, señaló el patrón de los armadores vigueses.
Las empresas marítimas viguesas han echado el resto en la construcción de nuevos buques ante la perspectiva de 20 años por delante de explotación del banco en solitario. Inversiones muy potentes que exigen que se mantenga el ritmo en torno a 100.000 toneladas anuales. La anulación ya de dos campañas provocó el temor de las armadoras, aunque de momento se mantiene. El diario económico “Expansión” publicaba hace unos días que las compañás Pescapuerta, Pereira, Copemar y Rampesca se han renovado previa inversión de ese montante cercano a los 248 millones de euros pendiente de amortizar y, como las capturas de calamar han mermado, buscan rendimientos capturando otros productos, como pota y merluza, en aguas internacionales.
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