La magia y la fantasía reinan por las calles de Vigo

El desfile de Sus Majestades los Reyes Magos congregó a miles de niños y adultos con la ilusión de una noche especial, con frío pero sin lluvia

La Cabalgata de Reyes 2026 de Vigo llena la ciudad de magia

La noche más mágica del año gira en torno a los Reyes Magos. A su capacidad para generar sonrisas e ilusión en los más pequeños de la casa, y que se levanten al día siguiente con la velocidad de un rayo para descubrir sus regalos. Sus Majestades visitaron la ciudad por la mañana con una cabalgata estática y, ya por la tarde y noche, con el desfile tradicional por Avenida Castelao, Praza América, López Mora, Álvaro Cunqueiro y Avenida das Camelias para finalizar en la Praza del Bicentenario.

La cabalgata estática por la mañana calentó motores para la tarde. Cientos de niños, aprovechando el tiempo de descuento de sus vacaciones navideñas, se acercaron con sus padres y madres a dar el primer saludo a los Reyes Magos y realizar las últimas peticiones. Algunas se cumplirán; otras, no tanto (depende de su comportamiento). Allí, cada Rey Mago le esperaba en su correspondiente carroza animada para escuchar con atención los deseos de los infantes. Tal vez para los buenos exista algo de lo que han pedido en el almacén mágico de los regalos. Melchor, con un parecido razonable al gerente de Vialia, Juan Louro, repartía saludos y caramelos a los allí presentes. Así como Melchor, de similar apariencia a Emilio Mosquera, del Autopatrono de Taxis y Baltasar, semejante a Eliel, jugador del Seis do Nadal. La cartera real tendría muy parecido con Mariluz Álvarez, de la asociación Vigo Centro.

Hasta once carrozas desfilaron por las calles, acompañadas de ‘monstruos’ marinos, un gran dragón hecho de globos y pequeñas ‘hadas’ que añadían un poco más de magia para la Navidad de Vigo. Cinco de las carrozas, pertenecientes a empresas, mostraban esa fantasía que rezaba el lema. Coterena marcó el ritmo con su grupo de baile urbano, el cartero real mandaba a sus mensajeros no a repartir cartas, sino caramelos. Hubo para todos y en abundancia. Hasta Harry Potter y su sombrero seleccionador estuvieron presentes.

Respetó la lluvia, aunque no en los prolegómenos del desfile. El cielo amenazó con oscurecerse y una pequeña llovizna mojó el suelo. Pero la magia real contuvo el tiempo con un hechizo y no hubo sorpresas en forma de precipitaciones durante la cabalgata. Con ello se contaba después de que el año anterior se tuviese que trasladar al Ifevi por chubascos abundantes. Esta vez, el cielo respetó. Con frío y temperaturas más bajas de lo normal, Reyes, pajes, cartera real y miles de visitantes tuvieron que tirar de abrigo, gorros y bufandas. Aunque cuando empezó el lanzamiento de caramelos, el frío desapareció. Al menos, para los más pequeños.

El alcalde, Abel Caballero, acompañó a Sus Majestades tanto por la mañana como por la tarde. En la cabalgata dinámica, la magia de los Reyes apareció. Ahora, Gaspar mostraba cierta similitud física con el peluquero Telmo Rodríguez; Gaspar se parecería a Lucas Alonso, director de la orquesta Mayeusis, y Baltasar se asemejó a un personaje conocido de la ciudad. La cartera real mutaría en alguien similar a Iria Otero, presidente del Seis do Nadal. Poco a poco, las calles se fueron llenando. Y la cabalgata comenzó. Bajo el lema Magia y Fantasía, los Reyes se llenaron de dar saludos, de repartir dulces y de recibir el cariño de aquellos que también los esperan por la noche en sus hogares, mientras duermen. Los niños buenos tendrán más suerte; a los malos, les espera carbón. Lo bueno es que para el próximo año, ese carbón se puede transformar en un bonito juguete.

“Las luces de Vigo nos guían desde hace días”

El alcalde, Abel Caballero, les entregó ayer a los Reyes Magos la llave de la ciudad, para que no tuvieran dificultades en abrir todas las puertas durante la noche. Melchor, Gaspar y Baltasar acudieron después de la cabalgata a la Porta do Sol, llamados por la luz del gigantesco árbol. Allí, entre una multitud de personas, recibieron la llave, una muestra de cariño de la ciudad antes de comenzar una noche ajetreada para llegar a todas las casas. “Llevo diciendo todo este tiempo que los niños de Vigo son los que mejor se han portado. Han sido muy buenos y merecen muchísimos regalos”, apuntó Caballero.

Melchor confesó que el camino hacia Vigo fue muy sencillo al seguir las luces de Vigo. No hubo pérdida. Y que le espera una noche muy dura, pero también muy ilusionante con la entrega de regalos: “Que todos se van pronto para la cama. Pero que no se olviden de dejarnos galletas y leche”. Gaspar, embelesado por la belleza de Vigo, aseguró que es una de las ciudades más bonitas que visitan, y piden que no solo les dejen algo a los Reyes para recuperar energía, sino también a los camellos. Baltasar, más tímido, mandó saludos y besos para todos los niños. En especial, para los que se portaron bien.

La cartera real indicó que todas las cartas recibidas de última hora, entregadas en mano durante la cabalgata o por correo electrónico, serán leídas por Sus Majestades con gran interés, y que para los niños que han tenido buen comportamiento seguro que algo encontrarán que les guste en el almacén mágico de los regalos. Y así cumplir los deseos de los más pequeños.

Una familia, feliz frente a la carroza de Baltasar en la cabalgata estática de Coia.
Una familia, feliz frente a la carroza de Baltasar en la cabalgata estática de Coia. | Vicente Alonso

Niños, eterna sonrisa en el desfile

Además de los Reyes, los niños y niñas de Vigo y su área fueron los protagonistas de la noche de ayer. Su ilusión por conocer a Sus Majestades y realizar una petición de última hora se sumó al ya tradicional reparto de caramelos desde las carrozas para la tarde-noche. Un momento dulce que los niños desean año tras año, mientras esa ilusión siga intacta. Algunos saludaban efusivamente a sus héroes de Oriente, pidiendo esa bicicleta nueva por los bien que se había portado, mientras que los más tímidos se centraban en la recolecta de caramelos.

Niños buenos y niños malos. Algunos admitieron alguna maldad y pidieron clemencia a los Reyes para conseguir ese buen juguete en forma de Scalextric o de juegos de mesa. O libros, para algún buen lector joven. Pero en lo que todos coincidían era en la sonrisa eterna que mostraba a cada carroza que pasaba. “Baltasar, no nos hagas esperar más”, gritaba algún grupo de niños antes de comenzar el desfile. La primera fila para recoger los dulces fue para los tempraneros, para aquellos que no les importó pasar un poco de frío con tal de ver de cerca a Sus Majestades y a su séquito.

Para la recogida de caramelos, hubo de todo. Desde el tradicional paraguas abierto del revés, hasta algunos que se llevaron la escoba y barrieron ‘para su casa’ aquellos dulces en el suelo. O llamar la atención de aquel personal de las carrozas para que tenga un trato de favor. Todo era posible. Así era la magia de los Reyes Magos. Esa que tanto gusta a los niños.

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