La magia se atrae con el calor del fuego por San Xoán
El centro y las parroquias viguesas celebraron la noche más corta del año con música, sardiñada y todo tipo de conjuros para ahuyentar los malos espíritus
La noche de San Xoán tiene la particularidad de ser la más mágica del año. Donde se suceden los conjuros, se baila al calor de las hogueras y todo se envuelve en una especie de espiritualidad. De misterio. Vigo repartió su ‘magia’ por toda la ciudad, inundando de fuego tanto el centro como la periferia. Eso sí, con todos los estándares de seguridad. Y, como actores secundarios de la festividad, apareció la gastronomía en forma de ‘sardiñada’, los brebajes y la música. Que no falte.
La hoguera más multitudinaria fue en O Berbés. Organizada por la Asociación Casco Vello, la fiesta del solsticio se celebra con emoción. Ya desde primera hora, el barrio se prepara para ello. Una gran pira preside la plaza, que en pocas horas acabará convertida en ceniza. Algunos estudiantes, que celebran el inicio de las vacaciones, se desquitaron de un duro año de estudios ‘purificando’ sus apuntes en la hoguera. Hubo que mirar al cielo y esperar que una tormenta de última hora no empañase todo el trabajo realizado. Afortunadamente, la lluvia no apareció y la hoguera pudo mostrar toda su vigorosidad. Mientras llegaba la medianoche, la hora de las meigas, los personajes de la fiesta recorrieron el Casco Vello. “Castróns” y “bruxas” desfilaron, animando a los presentes. El ritual para atraer la magia ya había comenzado. Los bailes populares se sucedieron con las gaitas y el olor a sardina impregnó todo el Casco Vello. Se repartieron más de 200 kilos de sardinas, con su correspondiente pan de millo para acompañar.
A medianoche, instante de la separación entre el mundo real y el mágico, la hoguera comenzó a arder y la temperatura comenzó a subir. Como si fuese un llamamiento a esa magia blanca que protege frente a todos los males. La potencia de las llamas embaucó a los presentes, siempre bajo el control de un equipo de seguridad por si los demonios quisiesen aguar la celebración. Mismo proceder en otros puntos de Vigo como Bembrive, Teis, Matamá, Zamáns, Valadares o Candeán. No así en Beade, que este año fue cancelada por parte de la Asociación Amigos do Seixo. Tampoco estará la fogata organizada por As da Industria para el próximo año, tras nueve años realizándola.
El fuego se fue apagando, dando fin a otra celebración de San Xoán. Una tradición que pasó de las playas a la ciudad. Anteriormente, los arenales eran el centro de la festividad, pero el día después las playas presentaban un mal aspecto, con toneladas de basura y gran cantidad de ceniza en la arena. Ahora, la fiesta se vive en los barrios, atrayendo cada vez más gente al calor del fuego purificador. Será cosa de magia.
Para completar el ritual, es necesario hoy lavar la cara nada más despertarse con agua y las siete plantas de San Xoán (hipérico, helecho, romero, malva, fiuncho, hierba luisa y xesta) recolectadas el día anterior y reposadas en el agua durante toda la noche. La magia hará el resto.
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