Luis Seoane, una visión global
VIGO
El Marco, en colaboración con la Fundación Seoane, expone desde ayer y hasta el 27 de septiembre "Retrato de esguello", la primera gran monográfica de la producción completa del artista gallego
"El todo siempre es más importante que la suma de las partes". Parafraseando a Aristóles, Xosé Díaz, hijo de Díaz Pardo y miembro de la Fundación Seoane, definió ayer la exposición que se inauguró en el Marco, la primera que abarca toda la producción del Luis Seoane. Más de 300 piezas, entre óleos, dibujos, grabados, tapices, murales o cerámica, permiten un acercamiento a unos de los padres del arte contemporáneo gallego.
Para Iñaki Martínez Antelo, director del Marco "encaja perfectamente en estas salas, ya que no solo tenemos que mostrar lo que se hace ahora, sino nuestros referentes". Así, esta propuesta se engloba en la línea de la recuperación de artistas del siglo XX en la que se situaron retrospectivas como Mantecón, Vieitez o Barbi.
David Barro, comisario de la exposición y director de la Fundación Seoane, calificó al protagonista como "un artista único, al que siempre resulta difícil encasillar en una solo escuela".
Así, el primer piso del museo se envuelve de colores, de formas y géneros muy diferentes, sin embargo en todos ellos, se reconoce la autoría de Seoane.
Desde la figuración de los primeros dibujos de los años 40, donde los cuerpos siguen el canon gallego de los clásicos hasta las abstracciones o los cubismos posteriores, el artista avanza y retrocede en los estilos según las necesidades del momento. En la sala donde mejor se aprecia esta evolución personal es la dedicada a la figura femenina concebida como Madre. En los primeros retratos de 1950, la línea y los colores conforman una figura estática. En el 56 habrá un giro drástico, radicalizándose en el 59.
Pero además de la evolución de su pintura, la importancia de Seoane también radica en la fuerza de se mensaje. Políticamente comprometido y socialmente implicado, en todas sus obras siempre representa las clases populares de Galicia, los campesinos que los lleva hasta los grandes murales de las casas acomodadas de Buenos Aires. Para él, la actividad artística debe remover conciencias. La exposición incluye una joya histórica, el cartel a favor del Estatuto de Autonomía, donde representa al cacique como un pulpo.
La colección se nutre en su mayoría de fondos de la Fundación Seoane, pero también de préstamos privados. De Vigo solo hay un cuadro de la colección de Francisco Fernández del Riego, hoy propiedad municipal, "Mozo con froitas". Realizado en 1951, es un óleo sobre lienzo, en el que se pueden apreciar las influencias de Malèvich. Refleja dignidad. Una década después, en 1963, pintó otra de las grandes piezas, "O Meco".
Finalmente, la muestra también incluye ejemplos de sus diseños para la fábrica de Sargadelos. Así, una serie de cabezas de colores ocupan el espacio panóptico, dando muestra de la diversidad de un único creador.n
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