Cuando la loseta se convirtió en el símbolo de Vigo

Episodios vigueses

La iniciativa de aquella acción fue un concejal que presumía de que su cabeza era un hervidero de ideas para la ciudad

La loseta de otros tiempos.
La loseta de otros tiempos.

Entre los diversos episodios curiosos que ha padecido esta ciudad, hay uno olvidado, porque sus efectos fueron luego corregidos, que forman parte de los sucesos curiosos que se desarrollaron en la etapa de Manuel Soto como alcalde. Me refiero al “enlosetamiento” general de los espacios públicos como si fuera una especie de obsesión por colocar losetas donde hubiera un espacio libre. La iniciativa de aquella acción fue un concejal, muy trabajador, sin duda, que presumía de que su cabeza era un hervidero de ideas para Vigo. Sin duda lo era, aunque el resultado fuera en ocasiones contradictorio. Curiosamente, este concejal es el único en la historia de la democracia que fue sucesivamente edil por tres partidos diferentes, pasando según los casos, de uno a otro, hasta convertirse en uno de los más eficientes colaboradores del socialista Soto.

Tenía este concejal carta blanca para llevar a cabo sus iniciativas. Una de la más insólita fue la de colocar en la mismísima Alameda unas canchas de baloncesto, mezclando el concepto de parque y lugar de calma y sosiego con el de pista deportiva, en medio de los árboles, los parterres y los bancos donde se sentaban las personas mayores para conversar y pasar un rato apacible. Paz que se rompió cuando se vio alterada por los lanzamientos y rebotes contra los tableros. Fue algo insólito, repetido en otros escenarios de la ciudad, ya que el citado concejal tripartito gozaba de carta blanca para llevar a cabo sus iniciativas fueran las que fueren.

Lo de las losetas merece capítulo aparte. Eran feas y de escaso gusto y nada propias para cubrir la ciudad. Las ponía por doquier, como un nuevo pavimento sobre aceras e incluso espacios de jardines donde lo lógico es dejarlos despejados para que jueguen los niños y se empape la tierra cuando llueve. Los periodistas de la época que escribíamos sobre las cuestiones municipales abordábamos el caso a diario sobre cada nuevo disparate que se mantuvo durante años en aquella etapa. Hoy quedan pocos vestigios de aquellos atentados al buen gusto, ya que las sucesivas corporaciones fueron levantando y se tendieron otro tipo de coberturas que sustituyeron a aquellas de las que hablamos.

Nadie puede dudar, desde la propia perspectiva, de la buena voluntad de aquel “enlosetador” que también tuvo aciertos, pero la responsabilidad de aquellos desaguisados más que suya fue de quien los permitía, pues su voto le era necesario parta seguir en la poltrona municipal. De todos modos, en algunas zonas de la ciudad prevalecen formatos de aquel tiempo de mezclar el espacio verde con canchas deportivas de agresión cemento que destrozan la posibilidad de ser compatibles con lo que se espera que sea un parque, ejemplo notable en la calle Torrecedeira y en otras zonas.

Pero este asunto de la loseta, visto en perspectiva, es un capítulo de la historia urbana de Vigo que ha padecido, en algunos momentos, curiosas ocurrencias que, como pasa siempre, y es normal que pase, tuvo sus partidarios y sus detractores. En el caso de la loseta famosa, a la inmensa mayoría del vecindario no le agradaba demasiado y el resultado fue que los alcaldes que sucedieron a Soto fueron por lo general sensibles a devolver en lo posible los perfiles originales a zonas de la ciudad. Pero quedaron vestigios como la avenida de los volcanes de Coia y otras barbaridades en Samil, donde llegaron a poner moqueta en uno de los puentes que cruzan la zona de piscinas. Parece que hoy en día se trata de devolver a los arenales el sentido de lo que debe ser una playa, constreñida y acotada en el pasado anterior, muy anterior al caso que comentamos. Ya en su día hubiera un amplio debate sobre qué debería prevalecer y que, si se quería hacer un parque temático en Samil se usaran otros espacios propiedad de la ciudad y no a costa de la playa. En esta etapa se va recuperando Samil de lo que nunca debió perderse, pero quedo mucho por hacer.

Contenido patrocinado

stats