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La estación de Vigo-Guixar vivió ayer por última vez, y de forma inesperada, la llegada del último tren Celta tal y como se conocía hasta ahora. Es decir, como un viaje directo entre Oporto y Vigo. Inesperada porque, como ya había trasladado la propia Renfe, ayer era el día marcado en el calendario para comenzar a operar esta línea con un transbordo en Viana do Castelo para evitar que los trenes acumulen demasiados kilómetros, ya que han llegado al límite de su vida útil y los esperados recambios no llegarán hasta el inicio de 2026. De hecho, los viajeros del tren que llegó ayer a las 11,30 a la estación viguesa –cinco minutos antes de su hora estimada de llegada– recibieron un mensaje de texto que les explicaba que al llegar a Viana tendrían que hacer transbordo. Sin embargo, el tren que les recogió en Oporto ya era el conocido como ‘camello’ que recorría hasta ahora toda la línea entre Vigo y la segunda ciudad lusa –en teoría es el que tendrían que coger en Viana–, por lo que hicieron el viaje completo sin necesidad de cambiar de máquina.
Eso sí, será el último hasta que Comboios y Renfe reemplacen los trenes. Según fuentes de la operadora ferroviaria española consultadas por este periódico, la previsión finalmente era comenzar con los transbordos en Viana en el servicio Vigo-Oporto que salió ayer de Guixar poco después de las 19 horas.
Con todo, el último servicio directo entre ambas ciudades tuvo una gran acogida con un lleno casi absoluto, en su mayoría compuesto por turistas y peregrinos, ya que es un tren muy utilizado para comenzar el Camino Portugués desde Vigo y no son pocos los visitantes que se acercan desde la ciudad lusa aprovechando que llega por la mañana y tienen un tren de vuelta por la tarde, dejándoles tiempo de sobra para visitar los enclaves más céntricos.
Algunos de los viajeros que llegaron en el ‘último’ tren Celta no eran conscientes de que se suponía que debían haber hecho transbordo en Viana, pero otros muchos sí que aseguraban haber recibido la comunicación por SMS de Renfe que finalmente no se materializó en dicho intercambio de trenes. Entre ellos estaba una pareja de turistas turcos que decía desconocer la situación, aunque también comentaban que no les importaría tener que hacerlo “siempre que el tiempo de espera en Viana no sea muy largo”. A este respecto, Renfe insistió en el momento de anunciar estas medidas que los tiempos de viaje se mantendrían con respecto a la línea directa.
David Martínez llegó a Vigo desde Extremadura con sus amigos. Tampoco conocía que el tren, en teoría, ya no iba a ser directo, pero comenta que “si es por razones de seguridad, me parece bien que tomen medidas así”.
Más de un centenar de personas llegaron ayer a Guixar en el último tren Celta directo en, por lo menos, medio año. Quedará por ver si sigue triunfando con el transbordo implantado.
La supresión de la línea directa entre Vigo y Oporto llegó en un momento de récord para el tren Celta. Marcó en 2024 su máximo histórico en transporte de viajeros, con 116.000 usuarios, y un aumento de 57 servicios al año. Un 4,2% más que en 2023. Además, mejoró notablemente su puntualidad, pasando de un 17% en 2023 a un 43%. Aun así, un porcentaje muy bajo. La conexión a través de la salida sur, prevista para 2032, modernizará por completo una ruta en la actualidad obsoleta y conectará Vigo y Oporto en aproximadamente una hora. Con la reorganización de los trayectos, el vetusto tren pasará de realizar 157 kilómetros, los que conectan las dos urbes, a 100 kilómetros. Todo ello en una hora de duración. Desde Renfe apuntan que esta situación temporal no supondrá mayor complicación para los viajeros y que se mantendrán tanto los precios como los horarios actuales.
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