La llamada a la lucha de las pioneras del feminismo clandestino
La viguesa Emilia Graña, Cristina Almeida y Paca Sauquillo hablaron ayer en Vigo de las amenazas a los derechos adquiridos
“Es importante preservar y difundir las luchas de las mujeres en la clandestinidad, pero también en nuestros días. Es esencial conocer la historia para entender el presente”. Emilia Graña, con la también viguesa Magis Iglesias ejerció ayer de anfitriona con sus compañeras de El Club de las 25. Cristina Almeida, presidenta de la asociación, viajó a la ciudad con la también abogada Paquita Sauquillo para participar en el cinefórum de “Clandestinas. Lucha de las mujeres en la dictadura”, dirigido por Pilar Astray. La cinta da voz a las pioneras de la lucha feminista en pleno franquismo y muestra una realidad de la mujer que hoy en día parece surrealista. Graña apuntó en declaraciones a Atlántico, cuando tomó conciencia del feminismo. “Recuerdo que era una niña pequeña pero muy observadora. Mi madre era una mujer formada y con independencia económica, tenía una farmacia con laboratorio, pero necesitaba tener el permiso de mi padre hasta para visitar a los abuelos y no podía tener una cuenta a su nombre. Eso me hizo reflexionar y a cuestionar la situación de las mujeres, me llevó a tener una actitud feminista ante la vida”.
En el caso de Almeida fue la imposibilidad de denunciar por si misma al ser mujer. Tal y como explica en el documental y como se recoge en la serie “Abogadas” de Netflix, “me hice una luchadora por la igualdad, eso que luego se llamó feminismo”. Como abogada podía denunciar en nombre de cualquiera, pero no en el suyo propio, ahí debía hacerlo su marido. La solución que encontraron fue que él le hiciese un permiso notarial. “El notario le preguntó si estaba seguro del paso que iba a dar, mi marido contestó que haría lo que me diese la gana y que mejor me lo ponía por escrito”.
Sauquillo recuerda en la cinta que con el apoyo de su madre pudo seguir estudiando. “Entonces no se esperaba que la mujer hiciese lo mismo que el hombre, lo habitual es que al finalizar cuarto se dedicaran a sus labores, esa era la mentalidad”. En su promoción en la facultad de Derecho, de 1961-65, coincidió con Manuela Carmena y Cristina Almeida. “Antes casi no había mujeres en la universidad”. Su vocación por las leyes surge ante la necesidad de modificar la legislación punitiva y civil, pero también la cultura. “Viviamos en una doble dictadura, a la falta de libertades se añadía la ideología que imperaba en la sociedad española sobre las mujeres". Asegura que “la lucha de las mujeres fue la única revolución pacífica, aunque muchas murieron”.
La reunión en Vigo de este grupo de pioneras con motivo de la promoción del documental fue algo emotivo. Todas feministas en la clandestinidad ahora luchan, tal y como matiza Graña, por reivindicar y proteger los derechos conseguidos: el aborto, el divorcio, el acceso a métodos anticonceptivos. “Tenemos que transmitir a nuestros jóvenes que nadie nos regaló nada y que tenemos que pelear por conservar nuestros derechos”.
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