La limitación ferroviaria eleva hasta 21 minutos el viaje a Madrid
Según datos del administrador ferroviario ADIF, el tramo más afectado es el que transcurre entre Santiago y Ourense, de alta velocidad pero reducido a 200 kilómetros por hora
El accidente de Adamuz supuso un antes y un después en la circulación ferroviaria. Según datos del administrador ferroviario ADIF, las limitaciones incluidas a partir del incidente el pasado 18 de enero retrasan hasta en 21 minutos el trayecto entre Vigo y Madrid. Algunas son derivadas de las entradas o salidas de las estaciones importantes, como el caso de Santiago, y otras por una reducción de la velocidad que impide sacar todo el jugo a una línea de alta velocidad como la que está instalada a partir de la capital gallega. De hecho, la mayor parte de las limitaciones se aplican en los tramos gallegos, siendo menos afectados los que van por Castilla y León y Madrid. Esto hace que el trayecto oscile entre las cuatro horas y las cuatro horas y 20 minutos.
El AVE entre Vigo y Madrid parte ya con una desventaja: el transcurso por el Eje Atlántico entre Vigo y Santiago no puede superar los 200-250 kilómetros por hora, cuando la alta velocidad está preparada (y los trenes S-106 que circulan por ella) para alcanzar los 300 kilómetros por hora. El diseño de la infraestructura y la orografía costera, así como las incesantes paradas (Redondela, Pontevedra y Vilagarcía) impide que el tren tome velocidad. Desde la estación de Urzaiz existen dos limitaciones a 60 kilómetros al paso por Redondela y Portela, aunque la más flagrante es en la bifurcación de A Grandeira. Una fisura en el desvío limita a velocidad a 60 kilómetros por hora y retrasa el trayecto 45 minutos. El paso por Santiago para aquellos trenes que registran parada en la capital gallega retrasa su viaje casi tres minutos, aunque esta limitación ya existía desde el 2024.
El tramo más afectado es el de Santiago-Ourense. Originalmente válido para velocidades de 300 kilómetros por hora, hasta 75 kilómetros se ven afectados por una limitación a 200 kilómetros por hora debido a, según señala ADIF, un defecto en la alineación de las vías. Esta limitación llega prácticamente a la entrada de Ourense, que conlleva un retraso en ocasiones superior a los diez minutos.
Una vez hecho el cambio del ancho de vía en Taboadela (con también un retraso de entre 3-5 minutos), fuera de Galicia apenas existen puntos marcados en rojo. Solo en Pedralba (34 segundos), en Otero de Bodas (1 minuto y 24 segundos), Medina del Campo (1 minuto y 8 segundos) y Soto del Real (52 segundos) por pequeños defectos de la vía. En total, una docena de puntos que no permiten hacer el trayecto a la capital española más rápido.
Seis minutos más hacia A Coruña y una hora a Barcelona
Tanto la línea del Eje Atlántico como el corredor norte entre Vigo y Barcelona también cuentan con limitaciones. Para la conexión con A Coruña, además de las restricciones de velocidad mencionadas hasta Santiago, existen otras tres que hacen que el trayecto pueda ser seis minutos más largo de lo fijado. En Ordes existe un punto que restringe la velocidad a 80 kilómetros por hora; otro a la entrada de Cerceda, que baja bruscamente la velocidad de 160 a 50 kilómetros por hora y en la bifurcación de Uxes, a la entrada en la ciudad herculina, que obliga al maquinista a pasar a 30 kilómetros por hora.
Las dificultades residen en el Vigo-Barcelona. Un trayecto ya de por sí largo, con más de 14 horas de duración, y donde las limitaciones elevan el tiempo de viaje aproximadamente una hora más. Ya sin salir de Galicia, por la línea del Miño (ahora cerrada durante un año), existen siete puntos marcados con la obligatoriedad de reducir la velocidad a 30 kilómetros por hora en una vía que permite ir a 160. Entre Monforte y Quiroga también existen varios pequeños tramos limitados a 30 por hora que impide tomar velocidad y entre Burgos y Miranda del Ebro hay hasta seis tramos en apenas 80 kilómetros. En total, el trayecto Vigo-Barcelona contabiliza alrededor de 70 puntos con limitaciones, muchas de ellas con una drástica bajada de velocidad para circular a 30 kilómetros por hora. Demasiado lento para un servicio ferroviario.
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