Licinio de la Fuente, los ministros de Franco en Vigo

Episodios vigueses

Procedente de una familia de derechas, del pueblo toledano de Noez, su padre fuera alcalde por la CEDA. Al estallar la guerra civil pudo escapar a las intentonas de varios milicianos de fusilarlo

Licinio de la Fuente, ministro de Trabajo.
Licinio de la Fuente, ministro de Trabajo.

Entre los personajes interesantes por sí mismo que pude conocer en mi etapa de la radio en Vigo destaca mi entrevista con Licinio de la Fuente, que fue ministro de Trabajo entre 1969 y 1975. Su historia oficial es muy peculiar. Procedente de una familia de derechas, del pueblo toledano de Noez, su padre fuera alcalde por la CEDA. Al estallar la guerra civil pudo escapar a las intentonas de varios milicianos de fusilarlo. Cuando finalmente lo atraparon salvó la vida por la intersección de los vecinos del pueblo. La familia es instaló en Toledo, en zona ya franquista, donde Licinio trabajó de todo: camarero o linotipista en la Editorial Católica, que publicaba el periódico El Alcázar, para poder sostener a su familia mientras estudiaba bachillerato, que terminó en un año menos de los 7 que duraba.

Luego estudió Derecho porque carecí de recursos para Arquitectura. Fue un estudiante brillante. Estudió Derecho mediante becas en la Universidad Complutense de Madrid (1944 a 1948), finalizando sus estudios en 4 años en vez de los 5 habituales. Al acabar opositó al Cuerpo de Abogados del Estado y a probó las oposiciones en el primer intento, incorporándose al Cuerpo en febrero de 1950. Su primer destino fue Ciudad Real, donde permaneció hasta 1954, siendo destinado después a Segovia.

Se hizo falangista y fue gobernador civil de Cáceres, donde dejó buen recuerdo, sobre todo por sus avances en las Urdes y la extensión de la red de teléfonos. Hizo un largo recorrido por cargos del sistema. En 1960 fue nombrado delegado general del Instituto Nacional de Previsión, organismo encargado de la Seguridad Social a través del cual, en esos años, se fue integrando en el sistema público de sanidad a los médicos. Cesó en 1963 y se reincorporó a la Abogacía del Estado.

El 30 de octubre de 1969 fue nombrado ministro de Trabajo por Franco, cargo que desempeñó hasta marzo de 1975. Durante su mandato se amplió en España la cobertura de la Seguridad Social a nuevos sectores sociales y la ampliación de servicios. También se dictaron en esta época numerosos Decretos para regular regímenes especiales de la seguridad social, algunos de los cuales siguen vigentes, como el de los autónomos. Al final de su gestión, el 87,8% de la población española estaba protegida por el sistema de la Seguridad Social.

Recuerdo que no era de los ministros peor considerados por el movimiento obrero de Vigo. En 1970, aunque no se reconoció plenamente este derecho, abrió la mano en una cierta regularización de la huelga, asunto sobre el que fuera mi entrevista a finales de aquellos años. El avance fue que, si los representantes laborales hubieran formulado reclamaciones no contestadas por el empresario u obstaculizasen la negociación, no permitía la resolución del contrato de trabajo en caso de huelga, sólo su suspensión. Se eliminó por tanto la participación en la huelga como causa de despido. Y en aquel momento fue un avance.

Quizá a las feministas de hoy les convendría saber que fue el ministro que formuló el Decreto de 20 de agosto de 1970, por el que se regulan los derechos laborales de la mujer trabajadora, que en su artículo primero establecía: "La mujer tiene derecho a prestar servicios laborales en plena situación de Igualdad jurídica con el hombre y a percibir por ello idéntica remuneración. Los periodistas que, como yo mismo cubríamos los asuntos laborales, recocemos su respaldo a las magistraturas laborales, de enorme importancia en aquellos tiempos conflictivos y tantas represalias empresariales contra los líderes del movimiento obrero.

Hay una anécdota curiosa: Según los Payasos de la Tele, Licinio medió para que pudieran venir y trabajar a España. En una visita diplomática a Argentina en octubre de 1971 coincidió con los hermanos Aragón en la embajada, solicitando éstos trabajo en España. En palabras de Gaby: “Nos preguntó, medio en broma, -contaba Gaby años después- si queríamos algo de España. Y yo le contesté: ¿No es usted el ministro de Trabajo? Pues lo que queremos es trabajar en España, que llevamos casi treinta años fuera de nuestra tierra. Y el atrevimiento dio resultado; a la semana recibimos una oferta para actuar en Televisión Española”.

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