Libros que son obras de arte
La biblioteca del Marco supera ya los 9.600 volúmenes catalogados, la mayoría libros sobre arte difíciles de encontrar y catálogos con dedicatorias y dibujos de los artistas
El Marco expone más que obras de arte. En la biblioteca del museo, los libros prolongan la vida de las muestras, documentan las obras y guardan, en ocasiones, pequeñas piezas artísticas entre sus páginas. Un fondo especializado, abierto a toda la ciudadanía, que sigue creciendo y supera ya los 9.600 volúmenes sobre arte catalogados, además de otros muchos pendientes de clasificación.
“Las exposiciones permanecen un tiempo en las salas, pero sus publicaciones se quedan”, explica Iria F. Mouriz, responsable de la biblioteca. Los catálogos de muestras constituyen una parte esencial de la colección, alimentada también mediante intercambios con instituciones como el Museo Reina Sofía o el CGAC. El Marco envía sus propias ediciones a otros centros y recibe a cambio publicaciones especializadas, en una red que permite preservar y difundir el conocimiento artístico.
Estos libros suelen reunir imágenes de las obras, textos críticos, información biográfica y documentación sobre los procesos creativos. Para investigadores y profesionales, son herramientas de consulta fundamentales; para cualquier lector curioso, una forma de descubrir artistas, recorrer colecciones y acercarse al arte sin necesidad de encontrarse ante las piezas originales.
Además, entre los fondos también hay publicaciones dedicadas por sus autores. El personal del museo procura que los artistas firmen los ejemplares y, a veces, dejen en ellos dibujos originales. Ramón Trigo, por ejemplo, dibujó un barco en un libro sobre una de sus exposiciones. “Vamos creando una colección especial”, señala Mouriz, volúmenes que dejan de ser únicamente documentos para convertirse también en piezas artísticas.
Su valor documental explica también que muchos ejemplares no se presten. Las tiradas acostumbran a ser reducidas y muchas ediciones se agotan, hasta el punto de resultar casi imposibles de recuperar. “Si perdemos un ejemplar, quizá no podamos conseguir otro”, advierte Mouriz. Existe, no obstante, una sección específica de unos 200 libros disponibles para préstamo.
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