Libros que se venden como manzanas: la compra al peso en Vigo
Durante la celebración del día del libro, la librería solidaria Aidabooks realizó la venta de ejemplares a través de una báscula
Una tradición literaria que se vuelve viral, a la par que curiosa para esos lectores ávidos de devorar libros durante la semana del día del libro, no importa el género. Ya sea una novela negra de Agatha Christie, las aventuras de los superhéroes favoritos de los niños o las obras de un escritor vigués como Domingo Villar, todo se pudo adquirir en la librería solidaria Aidabooks, en Rúa Ecuador,45, como si de una frutería se tratase: tanto pesa, tanto pagas. No importa si dentro de la novela ocurren asesinatos, conocimiento o humor, el valor lo mide su peso.
María José Giganto, una de las responsables de esta ONG llamada Aida, admitió que la idea se le ocurrió hace “siete años” y que a raíz de la gran acogida que tuvo la iniciativa en su primera edición, “quisimos consolidarlo como una actividad curiosa, donde se celebre sólo en la semana que cuadra en el día del libro y, a pesar de la mudanza del local (pasaron de Rúa México a Ecuador en 2019) seguimos haciéndolo”. Hace un par de semanas celebraron la actividad y las ventas “se mantuvieron más o menos como otros años, aunque no tanto como fue la primera edición, que fue muy llamativo”.
La mecánica es sencilla: por cada kilo de peso se sumarán seis euros a la factura, medido a través de una báscula digital que tienen en su establecimiento. “No pretende ser algo económico, porque hay veces que no sale a cuenta al comprador. No dejan de ser libros de segunda mano”, pero sí dispone de esa aportación solidaria, con todo lo recaudado “va destinado a proyectos humanitarios, pero no sólo en el día del libro, sino todo el año”. El cliente rebusca entre los ejemplares disponibles, elige y acude al mostrador para pesar su compra. “Es como si fuese un supermercado. Tu pesas lo que te quieres llevar. ¿Que sale kilo y medio? pues nueve euros, sólo que cambias manzanas por libros", afirmó Giganto entre risas.
Admitió que desde la librería no quieren realizar esta curiosa iniciativa durante otras fechas porque “ha sido así, y no queremos romper esa tradición”, con más actividades durante todo el año como charlas, presentaciones o cuentacuentos. La iniciativa solidaria a través de los libros y con voluntarios como María José dejan un gran sabor de boca al trabajar con libros y, de vez en cuando, encuentran alguna joya escondida entre los ejemplares cedidos: “Hace poco tiempo un director de orquesta nos cedió una colección de música valiosísima, donde encontramos también unas partituras de gran calidad artística, nos las quitaron de las manos”, así como las novelas y los libros infantiles, con un público que “lee mucho, la lectura no va a morir porque hay mucho aficionado que rechaza los ebooks y prefieren el libro físico”. La ventaja de este mercado es que, a pesar de tal vez no encontrar el título idóneo, “tenemos casi de todo. Un día un cliente vino a buscar un libro sobre alfombras y lo encontró”.
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