Laxeiro, obra a obra
Hasta el 1 de junio, la sede de la Fundación Barrié de la Maza acogerá la muestra sobre el artista
La Fundación Pedro Barrié de la Maza inauguró ayer, de forma simultánea, dos exposiciones en sus sedes de Vigo y A Coruña, dedicadas al artista gallego José Otero Abeledo bajo el título Laxeiro. La lógica de lo irracional. Un total de 47 obras (21 expuestas en Vigo) estará a disposición de los visitantes, en las que podrán descubrir las distintas tendencias experimentadas por el artista gallego. Las muestras permanecerán abiertas hasta el 1 de junio.
Esta exposición es la guinda del pastel de un proyecto ilusionante alrededor de la figura de Laxeiro en el que lleva inmersa la Fundación desde 2001, afirmó Marta Rey, directora de la Fundación Barrié de la Maza, durante la inauguración de la exposición Laxeiro. La lógica de lo irracional, y aclaró que aquí no se encontrará una enciclopedia. Es una visión muy personal de su comisario sobre las preocupaciones éticas y estéticas que dominan en Laxeiro. En estos cuadros podemos encontrar las pulsaciones irracionales que lo inspiraron, la iconografía gallega, referencias a la literatura y al arte. Para Rey, no es casualidad que la Fundación acabe de clausurar una exposición de Picasso, el artista que más influyó en Laxeiro.
El comisario Luis Caruncho explicó que la exposición está concebida como una cámara escura, donde se ilumina cuadro por cuadro, para que la atención se centre en una sóla pieza, sin dispersarse en el conjunto, ya que agrupar sus obras es un mal muy habitual con Laxeiro.
La exposición viguesa muestra 21 obras, distribuidas en dos plantas: la primera, con creaciones desde los años 40, donde domina la iconografía gallega, y la segunda, con mayor presencia de las tendencias más abstractas.
Destacan cinco cuadros inéditos hasta el momento: Maternidad, de 1940, del Museo de Pontevedra, pintado en el reverso del Retrato de mi hija; A Coqueta, de 1950, y Figuras bailando, de 1958, ambas de la colección Alcalde Varela, de Boiro; Danzas populares gallegas, de 1952, propiedad de Pablo Rodeiro, y La pesadilla, 1948, del Museo Carlos Maside.
La vida de Laxeiro estuvo llena de anécdotas al igual que su obra, un ejemplo es El retablo de las viudas, un cuadro de grandes dimensiones, expuesto en el Senado, que antes de llegar ser propiedad pública, un marchante pretendió cortar para facilitar su venta.
Para mi padre, la pintura no se explica, habla por sí sola El acto de inauguración contó con la asistencia de Mª Cruz Otero, la hija del artista, quien muy emocionada, agradeció el reconocimiento hacia la figura de su padre: Su gran pasión era dibujar, aunque no siempre fue fácil. Pasamos por tiempos muy duros: recuerdo a mi padre vender cuadros para poder comer. De Laxeiro, descata su gran generosidad. En cuanto a su obra, prefiere no opinar sobre su creación: La obra de un artista es la que tiene que hablar. Para Laxeiro, la pintura no se tiene que explicar; si por el fuera, no firmaría ningún cuadro, ya que su simple naturaleza tendría que identificar al autor, afirmó la única descendiente, reproduciendo las palabras del maestro.
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