El Lagares provocó 22 alertas y aún hay 6 puntos de vertido

La salud del río vigués es en general buena, pero todavía resulta necesaria la vigilancia de los tramos, según señalaron en el departamento Augas de Galicia

Niños en la desembocadura del Lagares, ya en Samil.
Niños en la desembocadura del Lagares, ya en Samil.

¿Cómo se encuentra el Lagares? ¿Recuperado por completo y en las mejores condiciones o todavía con problemas? La conclusión estaría en el medio: el río vigués hace años que está limpio gracias a las depuradoras instaladas y el control sobre vertidos, pero todavía sufre problemas pese a la vigilancia ejercida. Estos días de forma especial debido al efecto del apagón, que dejó sin servicio a la estación de tratamiento de aguas, lo que ha llevado al Concello a prohibir el baño ante los informes negativos de la Xunta. No obstante, se trata de una situación puntual. Según señalaron a este diario en Augas de Galicia, de la Consellería de Medio Ambiente, el departamento encargado de la gestión del Lagares, todavía siguen los problemas y a lo largo del último año, dicho servicio autonómico recibió un total de 22 alertas relacionadas con el río Lagares, todas en el ayuntamiento de Vigo, por donde discurre en su práctica totalidad, salvo en la zona más alta, en el Concello de Redondela.

En estos momentos, según precisa Augas de Galicia, el Programa de Control de Vertidos del organismo hidráulico tiene inscritos seis puntos contaminantes en este río (uno en el ayuntamiento de Redondela y cinco en el de Vigo) y está haciendo las gestiones oportunas con los titulares de las instalaciones que causan esos vertidos con el fin de corregir las posibles deficiencias y acabar con los aportes irregulares al dominio público. Hace un año había siete, así que solo se ha conseguido acabar con uno de ellos. Al parecer el más complejo se sitúa en Redondela, cerca de su nacimiento en el entorno de Peinador. Los otros seis que han sido localizados se encuentran ya dentro del término municipal de Vigo: tres por verter aguas residuales al Lagares sin depuración, en tanto que los otros tres resultarían aportes irregulares procedentes de canalizaciones de pluviales o aguas naturales. No obstante, todavía hay algunas cañerías abiertas en varios tramos del cauce, pero se trata en general de conductos para las aguas pluviales que han sido cortados en su mayoría.

En cuanto a que el río esté abierto al baño en su tramo final, en la desembocadura, Augas de Galicia señaló que no le corresponde hacer el seguimiento de la calidad del agua en los cursos fluviales. El Concello, por su parte, mantuvo estos el cierre por precaución en toda la costa, pero una vez levantado no pone problemas, si bien se trata de la zona del litoral vigués donde la calidad del agua es más baja, pero suficiente.

La última gran inundación por desbordamiento del Lagares se remonta a 2016, cuando el tramo final, desde Castrelos hasta Samil, creció y anegó Balaídos y el polígono Caramuxo, afectando a las factorías.

Adiós a la pesca

La salud del Lagares es en general buena, pero aún preocupan algunas cuestiones concretas. Por un lado, la prohibición que se mantiene de pescar, salvo sin muerte (para 2025) que se remonta al último vertido de hace diez años, el que acabó con toda la fauna piscícola. Otra cuestión es la peligrosidad del tramo final, entre Castrelos y Samil, una de las nueve zonas fluviales de Galicia con mayor riesgo de inundaciones.

Contenido patrocinado

stats