Khadija Amin, la mujer que desafió al régimen talibán en Afganistán

La periodista visitó Vigo ayer para presentar “Sin velo”, su libro autobiográfico y una miniserie sobre la lucha por recuperar a sus hijos

Khadija Amin y Mónica Nión, ayer en la Gran Vía de Vigo
Khadija Amin y Mónica Nión, ayer en la Gran Vía de Vigo | Lucía Expósito

Agosto de 2021 fue, para las mujeres en Afganistán, un antes y un después. Pasaron de ocupar un espacio en la sociedad a perder la totalidad de sus derechos. Da igual quién fuese. La periodista Khadija Amin, quien trabajaba en la televisión pública de su país, tuvo que emigrar ante ese recorte de libertades con la entrada del régimen talibán. Lo desafió durante una semana en el propio país, pero aquello podía convertirse en una cuestión de vida o muerte no solo para ella, sino también para su familia. Ayer, presentó en Vigo su miniserie “Khadija Amin. ¿Dónde están mis hijos?”, en la que narra la incesante lucha por recuperar su familia y traerla a España, país en el que reside desde su huida en 2021. Casi cinco años después, todavía no lo ha conseguido y sus hijos, de 12 años el mayor y unos mellizos de 10 años, todavía siguen en Afganistán con su padre. Tras la proyección, se presentó el libro “Sin velo: una mujer contra el régimen talibán”, escrito por ella misma y con la colaboración de Mónica Nión, donde expone su biografía.

La entrada de los talibanes a Kabul era inminente en agosto de 2021 tras la marcha de las tropas estadounidenses. Khadija lo denunció en diferentes medios, lo que le produjo una advertencia. “El 15 de agosto, mis jefes de redacción me dijeron que no podía seguir trabajando allí. Que los ponía en peligro y que, por mi culpa, iban a ser asesinados”, indicó. Dejó a medias un reportaje que se iba a emitir en pleno ‘prime time’ televisivo y se fue del país, no sin antes “coger mi bandera. No me dio tiempo de despedirme de mis hijos”. Ya había sido amenazada por el régimen talibán el primer día de su toma del poder, al ser un rostro conocido. Las demás mujeres de la cadena fueron también apartadas y enviadas al ostracismo o despedidas.

Llegó a España como refugiada. Ella sola. Su marido no quiso abandonar el país y se quedó con sus hijos. Khadija quiso traerlos a España pero “no tenía ningún documento que me acreditase como madre. Solo tenía fotos y vídeos con ellos”. La burocracia era lenta y cada vez que daba un paso adelante, se encontraba con un muro que evitaba avanzar. Además, el padre lo complicó aún más cuando emigró a Alemania y falseó la documentación: “Puso que yo había fallecido. Eso ya dificulta mucho conseguir la custodia, que mis hijos estén a mi lado”.

Pudo ver a sus hijos en 2024. Fue la última vez. Pero su padre cambió su dirección tras esa visita y no existen registros. Lo último que sabe es que regresaron a Afganistán, donde tajantemente asegura que no volverá. “Las puertas se han cerrado todas para las mujeres. Me agobia mucho la situación que está pasando mi país. Además, yo estoy amenazada, así que no volveré”.

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