Del 10 al 12 de junio
Radar Atlántico: música en directo y sabor gallego
El vigués Kevin Carrera, de 27 años es el nuevo Mr Gay España. Estudiante de asistente de vuelo, fue elegido en el multitudinario certamen del Madrid Orgullo en la Plaza de España. Aún en una nube, Carrera visitó el set de AtlánticoTV.
¿Cómo fue ese momento en que escuchó su nombre?
La verdad es que es muy fuerte, porque yo iba a disfrutar, a vivir la experiencia y, para nada, pensaba en que podía ganar. Por supuesto que quería, pero no iba con esa expectativa. Pasó la presentación, cuando salía, veía que la gente me animaba mucho, que gritaban “Galicia”, y entonces me dije “pues igual es”.
¿Llegó al concurso como representante de Galicia?
Sí, cada uno representaba a su comunidad autónoma, y yo al ser aquí desfilaba por Galicia, con todo el orgullo de representar a mi tierra. Después de ganar me hizo mucha ilusión ver titulares aquí diciendo que ha ganado el gallego.
¿Cómo defendió su candidatura?
Cada candidato contaba la historia que había vivido siendo gay. Mi propuesta era “Orgullo en mi pueblo”, porque Vigo no es una ciudad tan grande como Madrid o Barcelona y yo quería dar a conocer esa visión, no hay que tener miedo a ser quien eres.
Parece mentira que a estas alturas aún se tenga miedo de hablar sobre la orientación sexual.
Cuando yo salí del armario, que lo hice con mi exnovio, vivía aquí. Más adelante pasé una temporada en Madrid que supuso un cambio enorme, hayuna gran diferencia en cuanto al ambiente, cómo se vive y el mundo gay. Al hacerlo público en Vigo, la gente se enteró y me llegaron a insultar por la calle.
¿Qué edad tenía entonces?
Unos 17 o 18, igual ya pasaron 10 años desde que lo hice público. Es cierto que usaba el tema en redes sociales, pero lo mío no era público, no había dicho abiertamente que me gustaban los chicos. Llegó un momento en que me cansé de ocultarlo y quise contarlo al mundo. Subí una foto directamente con mi novio y ¡pum! Fueron muchas críticas, aunque también hubo gente que me apoyó.
Uno de los críticos fue precisamente su padre.
Con mi padre al final fue durillo. Lo que quiero hacer entender a la gente que a los jóvenes les cuesta y no dan el paso por miedo al rechazo por su propia familia y amigos. Es complicado. Es verdad que siempre lo he dicho, si puedo ayudar a una persona, de las que me siguen a intentarlo, ya soy feliz. Al final sé que es algo complicado, porque yo lo he vivido. Hay jóvenes a los que les cuesta por miedo al que dirán o ser rechazado por sus propios amigos, familia. Cuando yo lo dije mis amigos lo tomaron bien, pero por el tema de mi padre lo pasé mal realmente. Por eso quiero mandar un mensaje a la madre, al abuelo, al padre o a quien sea, que al final es su hijo, no deja de ser quien fue toda la vida porque le gusta un chico o una chica, al final es amor.
¿Consiguió solucionar las cosas con su padre?
No, todo eso fue un boom. No llegué a hablar con él ni siquiera, no sé ni lo que opina, ni lo que piensa ahora mismo. Si lo llego a ver y quiere hablar conmigo, yo estoy dispuesto en cualquier momento, la verdad, porque al final no deja de ser mi padre, aunque ese dolor lo tenga igualmente.
¿Este título le cambiará la vida?
Ahora estoy formándome para azafato, me gusta mucho el tema de viajar, de la atención al cliente. Me gusta estar en todos sitios, menos en mi casa (risas). Con los proyectos que vengan con todo esto, los voy a hacer encantado. Haré todo lo que esté en mi mano, porque no soy Superman, para ayudar al colectivo. Estoy orgulloso de que me dieran a mí la potestad de ser Mr. Gay España para ayudar.
¿Y cómo fue el Madrid Orgullo? ¿Se sintió la polémica política que desató?
Para mí fue una locura, entre cambios de vestuario, salidas y entradas. Hice mi traje regional en el último momento con ayuda de mis compañeros. Llevaba la concha de estrella de Santiago y con una malla que representaba un poco como la red de pesca de Vigo. Quería dar esa imagen con los colores de la bandera de Galicia. Tenía una parte de abajo, que me la dejé en el hotel. Cuando abro la mochila y veo que no tengo la parte de abajo, me empecé a poner nervioso, no podía salir a buscarla. Un compañero me dejó un calzoncillo de color carne, se veía toda la parte de atrás. ¿Qué hago ahora? Pues me puse la concha en el culo, y salí así, y para adelante. Creía que ya había perdido, pero al final gané.
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