Karina Guzmán: “España es un país que, la verdad, nos acoge bien, no sentí discriminación”
“Cuando trabajé en la peluquería la verdad es que me fue muy bien, yo era la chica que todas las clientas con pelo rizo querían que las peinara”, señala la dominicana, ya con casi 20 años en Vigo
A los 12 años, Karina Estefani Guzmán Rosario dejó atrás el calor y el bullicio de su natal provincia de San Cristóbal, en la República Dominicana, para cruzar el Atlántico rumbo a Galicia. Llegó a Vigo como una preadolescente junto a su hermano, chocando con el silencio de una ciudad limpia y asfaltada que no se parecía en nada a su tierra caribeña. Hoy, a sus 31 años, Karina es el vivo reflejo de la resiliencia y la versatilidad de la comunidad migrante: ha sido peluquera codiciada por su destreza con los cabellos rizados, modelo profesional y, actualmente, trabaja en la industria del pescado congelado. Karina comparte con total naturalidad sus impresiones sobre Vigo, los desafíos del colectivo dominicano, su amor por la gente gallega y ese anhelo constante por la casa y el padre que dejó al otro lado del océano.
En Vigo con apenas 12 años. ¿Qué fue lo primero que le impactó al llegar?
Lo primero que me llamó mucho la atención fue no tener vecinos (risas). También el paisaje; me impresionó que las calles estuvieran tan limpias, todo asfaltado, y que no oliera a nada. ¡Y que no se iba la luz! Eso para mí fue muy importante.
En cuanto a los estudios, adiós al instituto en cuarto de la ESO. ¿Cómo fue el inicio en el mundo laboral en Vigo?
Me dediqué primero al mundo de la peluquería. Estudié Peluquería y Estética en Vicky, en la Plaza América, y la verdad es que me fue muy bien. Yo era la chica que todas las clientas con pelo rizo querían que las peinara. Además, soy muy buena haciendo pedicura, manicura y depilación; me encantaba dejar guapas a las mujeres.
Pero después, un salto para llegar al mundo de la moda y las pasarelas. ¿Cómo se dio esa oportunidad?
¡Fue curioso! Yo venía de trabajar en la hostelería para pagar mis gastos. Como sabía de estética, acompañé a una amiga para ayudarla a maquillarse y ponerse guapa para una sesión. Por aquel entonces yo acababa de cumplir 18 años y nunca me había hecho fotos profesionales. Me las regalaron, salí muy bonita y resulta que yo era justo el perfil que estaban buscando. Me contrataron y me fue muy bien; siempre intentaba dar lo mejor para que me volvieran a llamar, así que estuve en casi todos los desfiles de Galicia.
Vivir la adolescencia y la juventud siendo inmigrante no siempre es fácil. ¿Sintió algún tipo de discriminación o racismo durante esa etapa en Vigo?
Discriminación como tal, no. Alguna risa de vez en cuando en el colegio, los típicos sobrenombres de niños, pero nada más. Tampoco soy una persona que se pare a darle importancia a esas cosas. España es un país que, la verdad, nos acoge bien.
Sobre el colectivo dominicano en Vigo, más de un millar de personas. ¿Cómo es su situación en la ciudad?
Siento que estamos un poco huérfanos. No tenemos una asociación o algo que nos represente, nos ayude o nos oriente cuando alguien se siente desamparado. Necesitamos una asociación urgentemente. Lo primero sería saber cuántos somos y si estamos dispuestos a ayudarnos, porque para esto todos tenemos que poner nuestro granito de arena; una sola persona no puede con todo.
¿Cree que hay desinformación con respecto a extranjería y regularización?
Muchísima, la gente está perdidísima. Hay un bulo muy feo y la gente tiene miedo de ir a Extranjería a preguntar si se han quedado fuera del visado o de la regularización. Además, para pedir información es muy difícil porque te exigen una cita previa que requiere un número de NIE, y la mayoría de los que están en situación irregular no lo tienen. Te piden el pasaporte para gestiones, pero para información básica no te dan facilidades.
“De Galicia lo que más me gusta es su gente”
¿A qué se dedican mayoritariamente los dominicanos en Vigo?
La mayoría trabaja en la hostelería, muchos son autónomos y tienen sus propios negocios. Y también hay muchísimos en el sector de la pesca, en el pescado, como yo, en los congelados. Es un trabajo que me gusta mucho, se trabaja de lunes a viernes. Está muy mal pagado, es verdad, pero bueno... tampoco se le puede pedir mucho a la situación actual.
¿Qué es lo mejor de Galicia y lo que más extraña de la República Dominicana?
De Galicia lo que más me gusta es su gente. Los gallegos son personas conversadoras, les gusta hablar y no son cerrados; yo los veo muy abiertos, muy "dominicanos" en ese sentido. Y de mi país... lo que más extraño es mi casa y a mi padre, que se quedó allá en San Cristóbal.
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