Juzgan a dos trabajadores de una empresa de desokupación por coaccionar a un inquilina en Vigo
Tribunales
La mujer llevó por primera vez al banquillo en la ciudad a dos empleados de este tipo de servicios tras "amenazarme con hacer de mi vida un calvario y darme una paliza si no me marchaba pese a que pago la renta". El fiscal pidió la condena para uno de ellos
Diana Pereira alquiló un piso en 2010. En aquel momento era familia monomarental. Asegura que nunca tuvo problemas hasta 2023, cuando el arrendador se puso enfermo y tomó las riendas la mujer. “Tuve que hacer obras en el piso porque había humedades y tenía los marcos podridos, pero ella se negó a pagarlo y cuando le reclamé los gastos entonces me envió un burofax para que desalojara el inmueble”, relataba ayer esta viguesa que, “tras denunciar por ese burofax que era ilegal, me enviaron a una empresa de desokupación".
La mujer acudió a la Policía, “porque dos individuos vinieron a casa dos veces, me amenazaron con hacer de mi vida un calvario y con darme una paliza si no me iba de la casa, a pesar de que nunca he dejado de pagar el alquiler”.
Su denuncia derivó ayer en el primer juicio en Vigo contra dos empleados de una empresa de estas características por coacciones y daños, ya que en la segunda ocasión que acudieron a la vivienda, “con spray rociaron la mirilla que tiene cámara y pintaron okupa en la puerta”.
El mismo relato lo hizo delante del juez, donde comparecieron los dos investigados, ambos por videoconferencia y uno de ellos incluso mientras caminaba por una calle primero y después desde un vehículo.
Ella presentó las imágenes en las que se veía a dos individuos que se enmascaraban antes de pintar su mirilla. “Pero se les puede ver la cara y yo los identifiqué", dijo.
Por su parte, ambos trabajadores negaron las coacciones y daños. Reconocieron que fueron a la vivienda, en la calle Esperanto, pero solo una vez y que “no amenazamos a nadie porque somos una empresa de mediación, simplemente le explicamos que debía abandonar el piso y que se le podía dar una cantidad de dinero para ayudarla y un tiempo para que encontrara otro lugar donde vivir”.
En ese momento, Diana Pereira estaba embarazada. “Viví tal situación de miedo, que durante 15 días no salí de casa y eso me afectó a mi estado”, declaró.
Para el fiscal, hay pruebas contundentes para condenar a uno de ellos que fue el que actuó con el spray, y el que presuntamente la amenazó por un delito leve de coacciones y otro leve de daños, por los que pidió sendas multas de 360 euros, además del importe de la mirilla. Por su parte, el abogado de Diana Pereira extendió la acusación a ambos “porque el segundo actuó como cooperador para amedrentar a mi clienta” y elevó las multas a 1.800 euros cada una además del coste de la mirilla y 1.500 euros por daños psicológicos. Antes del juicio, varias personas desplegaron una pancarta en apoyo de Diana Pereira a las puertas de la Cidade da Xustiza.
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