Los jóvenes de Vigo optan por sacarse el carné por partes
El examen teórico es válido por dos años, lo que permite a muchos aplazar el práctico un año para no interferir con los estudios
Las autoescuelas de Vigo y su área viven las últimas semanas del repunte habitual de verano, producido por la llegada de estudiantes que acabaron la EBAU o que finalizan un curso universitario y aprovechan las vacaciones para dar el paso de matricularse en el permiso de conducir. Sin embargo, los profesionales del sector coinciden en que las costumbres están cambiando: cada vez son más los jóvenes que deciden sacarse el carné por partes, aprobando el examen teórico en un verano y dejando la formación práctica para el año siguiente, permitiéndoles compaginar los estudios fuera de la ciudad con el examen de conducir.
En Autoescuela Olívica, Lidia Alonso explica que la mayoría de clientes siguen siendo jóvenes de entre 18 y 25 años que se lanzan a por el carné. “Muchos hacen ahora el teórico, que dura dos años, y al siguiente verano vuelven para el práctico. Entre estudios, transporte público y la falta de urgencia, no tienen prisa”, apunta. Este patrón lo confirma también Francisco Fernández, director de Autoescuela La Guía, quien advierte de que el carné “ya no se saca del tirón como antes, ahora lo principal es aprobar la teórica y dejar las prácticas para cuando haya tiempo o dinero”.
Las razones de este cambio son varias. Por un lado, los plazos para examinarse no siempre facilitan que los alumnos lo completen todo en un mismo verano. En Vigo, la disponibilidad de examinadores se ve reducida en agosto por las vacaciones, lo que provoca en muchas ocasiones retrasos en las pruebas prácticas. “En teoría, los exámenes de teórica se hacen todos los días, pero el problema está en el práctico, que puede tardar entre una y dos semanas. Eso retrasa a quienes quieren terminar rápido”, explica Alonso. Fernández añade que en su centro la espera puede alargarse “un mes o mes y medio” desde que se empiezan las prácticas, debido al cupo limitado que impone la DGT.
Otro factor es el coste económico. Sacarse el carné completo, entre matrículas, tasas y prácticas, supone de media entre 800 y 1.200 euros, aunque puede superar los 1.500 si el alumno necesita muchas clases adicionales. “Hay gente que lo aprueba a la primera y gasta poco, y otros que pueden llegar a 3.000 euros. Es muy relativo”, apunta Juan Jesús Alonso, profesor de la Autoescuela Caselas. La solución de fraccionar el proceso permite repartir la inversión a lo largo de dos años, algo especialmente útil en tiempos en los que todo ha subido de precio, aunque Fernández apunta que no es el caso del examen de conducir. “El carné cuesta casi lo mismo que hace cinco años”, señala.
Vital fuera de la ciudad
La diferencia entre quienes viven en la ciudad y en los alrededores también marca tendencia. En Vigo la necesidad del carné se ha relativizado con el paso de los años gracias a una red de transporte público que facilita la movilidad de los estudiantes y trabajadores dentro del núcleo urbano. Sin embargo, para aquellos que deben salir de la ciudad para trabajar o en los municipios del área metropolitana la situación es completamente distinta.
Desde Autoescuela Caselas explican que en las aldeas y parroquias el coche sigue siendo vital para cualquier desplazamiento, ya sea para acudir a clases, prácticas de formación o trabajos temporales. “Si vives en los extrarradios necesitas el carné sí o sí, porque el transporte público no funciona igual”, resume su profesor, Juan Jesús Alonso. Para muchos jóvenes, el permiso no es solo una cuestión de comodidad, sino la única vía para poder acceder a oportunidades educativas y laborales que de otro modo quedarían fuera de su alcance.
“Mucha gente, por las prácticas de ciclos formativos, a veces se les obliga a ir a empresas que están fuera de Vigo. También hay chavales que trabajan los veranos como repartidores y necesitan el coche. Esto no ocurre con los estudiantes universitarios”, señala Lidia Alonso.
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