Jose María de Cossío: más de 30 años vistiendo al cine
Figurinista de profesión y natural de Madrid, lleva desde hace más de 10 años afincado en el Val Miñor y sobre él pesa el vestuario de más de 90 largometrajes
Desde hace poco más de una década el Val Miñor cuenta con un vecino ilustre, desapercibido, en parte, por presumir de poco ego. Jose María de Cossío comenzó en los 80 como figurinista de cine (vestuario), durante esta década y la siguiente tenía la última palabra sobre las prendas y conjuntos de actores de la talla de Rosy de Palma, Victoria Abril, Carmen Maura, Antonio Banderas, Loles León, Marisa Paredes, Cecilia Roth, Penélope Cruz, Antonia San Juan, Rosa María Sardá y así hasta un sinfín de nombres que contribuyeron a confeccionar el panorama cinematográfico nacional. Participó en dos galas de los Óscar junto a Pedro Almodóvar y fue copropietario de la productora El Deseo SA. Sobre sus espaldas recae el peso de haber formado parte del equipo técnico de más de 90 largometrajes. Agustín Díaz Yanes, Imanol de Uribe, Carlos Saura, Manolo Gutiérrez Aragón, Eduardo Campoy, Rafael Alcázar o Vicente Peñarroba son solo algunos de los nombres de ilustres que engordan su trayectoria.
Kika Fraiz, periodista de RTVE y natural de Baiona, fue uno de sus grandes amores y con ella pasó sus últimos días hasta que falleció en 2012 tras trasladarse al Val Miñor para cuidar de su madre y tía. Diez años después Cossío continúa afincado en la comarca sin nada que le ate. Su última participación en cine fue en 2008 en “Solo quiero caminar” y ahora tampoco descarta culminar su trayectoria con un nuevo trabajo.
Hijo de familia ilustre, nació en Madrid el 6 de diciembre de 1947 o como él afirma “cuando la muerte de Manolete” y sus antecesores, Jose María y Bartolomé de Cossío, director de la RAE y cofundador de la Escuela Libre de Enseñanza, respectivamente, le marcaron un camino que le alejaba de la dirección que quería tomar y que además estaba reforzado por sus padres: dirección de cine. Estudió aparejador, pero las primeras tomas de contacto en la empresa del expiloto de rallyes Carlos Sainz no fueron para nada satisfactorias. Y es que el mundo de la construcción le resultaba “ordinario”. Decidió dar carpetazo y se fue a París a estudiar moda durante dos años, de ahí a Inglaterra y ya en Madrid comenzó a trabajar en la industria de la moda en empresas como Corte Inglés o Levi Strauss.
Cossío era un habitual del madrileño Rock-Ola, frecuentado por la ‘modernez’ de los 80. Ahí conoció a Pedro Almodóvar con el que entabló una gran amistad que hoy todavía conserva y le propuso trabajar en cine como ayudante de dirección. “Allí nos juntábamos muchos artesanos y artistas que lo único que queríamos era romper moldes y hacer algo alternativo, pero nos denominaron erróneamente ‘movida madrileña’”, incide. Inició su andadura con la ayuda de Rafael Moleón, con el que más adelante trabajaría vistiendo a sus personajes en “Bàton Rouge” (1996), en “Entre tinieblas” y “Qué he hecho yo para merecer esto” (años 83 y 86, respectivamente). La conexión con Almodóvar fue total, una relación que se tradujo en múltiples películas y que le sirvió para ganarse el apelativo de uno de los “chicos Almodóvar” e incluso participar en el trabajo reconocido con un Oscar en el 2000 a la mejor película de habla no inglesa, “Todo sobre mi madre”, que además se llevó más de 20 reconocimientos en otros ámbitos. Comenzó como figurinista en el 86 con “El Matador” y a partir de este momento Cossío despegó con una actividad incesante. Un ritmo frenético de trabajo en un momento marcado por los excesos y las drogas, cuando el sida era una enfermedad que se llevó la vida de miles de personas, de personajes del momento, así como cantantes, actores o directores cinematográficos. Por suerte a Cossío estos ‘hábitos’ le pasaron factura a largo plazo a modo de aviso en el 2001 sufrió un derrame cerebral del que se recuperó. Hoy en día recuerda como muchas de sus grandes amistades se quedaron en el camino. No se considera un superviviente, pero ahora vive una vida tranquila y de vez en cuando viaja a la capital en donde sigue manteniendo a sus amistades. “Tengo poco ego, pero el que me queda está cubierto”, culmina.
“La ley del deseo', el motor de todo lo demás"
Jose María de Cossío trabajó con una larga lista de directores y siempre en lo más alto. Hasta 2008, momento en que paró, sumaba películas a pares, pero de todas ellas la más importante para él es sin duda “La ley del deseo” (1987). Esta funcionó como un motor de todo lo que vino después y primera de la productora El Deseo S.A. Un largometraje con poco presupuesto, resultados increíbles y que para llevarlo a cabo tuvieron que visitar a muchos amigos. “En la famosa secuencia cuando Carmen Maura dice ‘Riégueme, riégueme….’ llevaba un vestido de Blanco que nos costó como 2.000 pesetas y era perfecto”, recuerda. Otra que le encandila es “Todo sobre mi madre”. A lo largo de su carrera vistió a la inmensa mayoría de los grandes del cine español, pero también le hubiese gustado trabajar con Al Pacino, Audrey Hepburn o Marilyn, “la sensualidad por demás”, añade. En cuanto a directores, Cossío no duda y responde “Billy Wilder”, del que hoy todavía guarda una dedicatoria firmada en una foto en la que figura junto con Almodóvar.
Cossío guarda una importante colección de fotografías que dan fe de su intensa actividad, desde momentos inolvidables inmortalizados sobre papel brillo kodak, a otros en blanco y negro, pasando por fiestas al otro lado del charco compartiendo momentos con grandes de la industria cinematográfica.
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