José Ignacio Carnero: "El secuestro del 'Santa María' fue una fabulación más"
José Ignacio Carneiro presentó en la Feira do Libro de Vigo su investigación sobre Galvão, Pepe Velo y Sotomayor, las tres mentes tras un secuestro surrealista de un trasatlántico
La lectura casual de una noticia en un periódico despertó en José Ignacio Carnero (Bilbao, 1986) una curiosidad que se convirtió en obsesión. Cinco años después presenta en la Feira do Libro “Los fabuladores”, fruto de su investigación sobre el secuestro del “Santa María” en 1961 a mano de veincuatro exiliados españoles y portugueses. Al frente, tres mentes extraordinarias: Galvão, Sotomayor y Pepe Velo. El barco unía Portugal con América, parando en Vigo, por lo que en la ciudad fue muy seguido. “En Galicia, aún se mantiene viva esta historia, sobre todo entre la gente mayor con algo de interés político. Pero yo soy vasco y vivo en Barcelona, por lo que nunca había oído sobre este tema, es algo que se enterró en el olvido”.
Investigaciones, viajes a Venezuela o entrevistas con familiares, un esfuerzo que estuvo a punto de quedar en nada. “Casi lo dejo sin acabar porque no era capaz de comprender a los personajes; era consciente de que algo se me estaba escapando”. Reconoce que la novela que tenía inicialmente en la cabeza poco tiene que ver con el resultado final. En un comienzo se centró en el secuestro del barco, pero cuanto más conocía de las tres personas que lo planearon, más les fascinaba. “Son personajes con muchas contradicciones y con vidas ocultas, que falsificaban o dulcificaban, unos auténticos fabuladores, con una imaginación tan grande que su mayor fabulación fueron sus propias existencias”.
Caracas será el lugar donde coincidan los tres hombres que justificaron el libro de Carnero: Henrique Galvão, militar de carrera, golpista, exgobernador de Angola, exministro portugués y enemigo de Salazar; Pepe Velo, galleguista nacido en Celanova, que huyó de la persecución franquista y el comandate Sotomayor, militar republicano gallego, que pasó por Auschwitz. Deciden llamar la atención de la opinión pública internacional sobre las dictaduras ibéricas (España y Portugal) y lo hacen secuestrando un trasatlántico portugués, ya que en este país no había pena de muerte, y convierten el suceso en un fenómeno mediático que alertó a EEUU.
“La relación de Portugal con su pasado es diferente que en España, allí fue un acontecimiento importante que encajó con su discurso histórico. Lo ejemplifica a la perfección el nombre de los aeropuertos de la capital, mientras el de Lisboa se llama Humberto Delgado, cooperador de Galvão, opositor al régimen, el de Madrid es el Adolfo Suárez”, en una línea más continuista.
Pese a la vanidad de Galvão y al reconocimiento que este tiene en su país, Carnero señala que los gallegos Velo y Sotomayor compartieron protagonismo. “Sotomayor invirtió su patrimonio en costear la operación”. Para el investigador, el carácter de estas tres mentes es fascinante. “Durante el secuestro estaban muy preocupados en hacer llegar su mensaje a los tripulantes, que con la tripulación suman más de mil personas. Ellos eran 24 y sabían que lo tendrían difícil si hubiese un motín. Se esforzaban mucho en dialogar y explicar la situación. Mantuvieron a bordo una relativa tranquilidad, pese a la gravedad de la situación”.
Con la perspectiva que da el tiempo, Carnero considera que injusto valorar su acción. “Era gente con una imaginación tan desbordante que este secuestro fue una cosa más en unas vidas fascinantes, pero que pagaron un precio muy alto cuando se enfrentaron a la realidad. Galvão, con 66 años, y Sotomayor, con 58, se metieron en revoluciones a unas edades donde se suele ser más conservador, ya en un momento crepuscular”. El primero acaba olvidado en un sanatorio y a su funeral solo van ocho personas, “hasta la máquina de escribir en la que redactaba era alquilada”. El segundo muere en una aldea de los Andes venezolanos en la ruina. La suerte del tercero, Pepe Velo, tampoco fue mejor. “Son historias de fracaso y derrotas, de hijos abandonados y de olvidos. Víctor Velo, hijo de Pepe, tenía 17 años cuando participó en la toma del ‘Santa María’, ahora tiene 80. Me dio la impresión de que no sucedió nada más en su vida después del secuestro”.
Con el libro ya publicado, el autor comienza a despedirse de sus personajes. “Para entenderlos mi grado de empatía fue muy alto, llegaron a formar parte de mi familia. En este proceso tuve tantas experiencias que me acompañarán toda la vida”.
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