Jesús Vasconcellos: “Todos podemos ser carne de los movimientos sectarios, están entre nosotros”
Jesús Vasconcellos publica “La falsa gurú”, un libro basado en su experiencia real infiltrado durante tres meses en el grupo Osho en Mallorca
Comenzó su trayectoria profesional en el grupo de información investigando los movimientos sectarios, llegando a infiltrarse durante tres meses de forma continuada en la secta Osho en Palma de Mallorca. Veinte años después de aquella experiencia, el subinspector de la Policía Nacional de Vigo Jesús Vasconcellos (Baiona, 1974) publica su primer libro “La falsa gurú”, donde recoge lo que vivió entonces en primera persona. Según asegura, aunque su destino policial ahora es muy distinto, aquello cambió por completo su forma de mirar el mundo.
Qué hay de ficción y de novela en este primer libro?
En este primer libro lo que cuento es mi verdad. Cuento lo que ocurre en el año 2001, cuando yo estaba recién entrado en la Policía Nacional y estoy destinado en Palma de Mallorca. Y sí que es verdad que no quiero vulnerar, para nada, el secreto profesional, por lo que aunque todos los personajes son reales, he cambiado sus nombres. El 90% de lo que se cuenta en este libro es real, es vivido por mí en primera persona. Disociar muchísimas veces que es trabajo de que en realidad fue muy complejo, porque al final buscan tus vulnerabilidades y ha sido una aventura apasionante que me cambió totalmente la vida.
¿Cómo puede llegar una persona a reconocer una secta?
Las sectas son un grupo muy cerrado, son un grupo muy hermético, pero tienen una particularidad, una devoción excesiva por un elemento, por una persona o una cosa, y después tienen una manipulación antiética. Por las sectas pasas por tres etapas. La primera, la persuasión. Tratan de que una persona de la secta te escuche, te idolatre, busque tus debilidades, y necesidades; saben aquello que necesitan decirte. Luego está la despersonalización, la manipulación. Ahí lo que ocurre es que te prohíben pensar, solo piensas lo que ellos quieren decirte. Traspasan ese grupo primario que es normalmente la familia y ellos se convierten en ese grupo primario. Y después, la parte más complicada, la coerción. Ya ahí no puedes salir, es muy complicado, porque solo bebes de las fuentes que ellos quieren.
Se llega a infiltrar en la secta Osho, ¿cómo fue esa experiencia?
Pues, tenía en aquel momento 26 años, acento gallego, era un joven idealista, recién salido de la academia y quería comerme el mundo. Adoraba y adoro la Policía, somos esa delgada línea azul que separa a los delincuentes de la sociedad y creo que hay que poner en valor el trabajo que hacemos como Policía Nacional. Bien, lo que ocurre es que en ese momento, yo había hecho las prácticas en Palma de Mallorca, y me comentaron que si volvía a Mallorca, estaría en el grupo de información. Y así fue, juré el cargo como policía nacional, me fui a Palma de Mallorca, y el comisario, en aquel momento, entendió que yo era una apuesta válida para estar allí. Y me pusieron en el grupo de movimientos sectarios. Lo que hacía era leer informes, instruirme en lo que tenía que hacer, hasta que ocurre un hecho que ha sido completamente lo que marca mi vida. Hay una denuncia de una madre que viaja a Palma de Mallorca porque cree que su hija está en una secta. Y, efectivamente, presenta esa denuncia, nos entrevistamos con ella, y mi jefe del grupo, en aquel momento, me dice, que sería interesante poder tratar de ver qué es esta secta. Entonces, lo primero que hacemos es ir a una playa muy conocida donde había una sesión de reiki, imposición por sanación de manos, y estoy en esa sesión, donde conozco a una pareja que la mujer era de Madrid y el hombre era de Sóller, y me invitan a estar con ellos y me presentan a la que era la gurú. Ahí empecé a entrevistarme con ellos y yo tenía ya un entramado, como era gallego, había roto con mi familia, quería cambiar, además, recientemente había perdido a mi abuela, y me había dejado dos pisos. Era carne de cañón, gallego, en la isla, con dinero. Entonces, se interesan por mí y me dicen que tengo mucho potencial, que tengo un poder que tengo que descubrir, y que con su ayuda podría sacarlo adelante. Y así ocurre. Empezamos en esa primera noche. Y continué, pero mi trabajo era contactar con Noa, la niña que venía buscando su madre, hablar con ella hasta que conseguí trazar una amistad. Mi papel era que volviera con su madre, pero había que jugar muy, muy, muy despacio. Fue complicado y llevó mucho tiempo.
¿Qué es lo que más le impactó de todo lo vivido durante esos meses?
El poder de la manipulación. Mi libro se llama “La falsa gurú” y gurú significa oscuridad. Esta gente lo que hace es penetrar en esa oscuridad. Es el mundo tenebroso, el de las sectas. Como te decía antes, disociar qué era trabajo de qué era realidad era muy complicado. Porque yo tuve conversaciones con con la líder, que me decía... Jesús, en este caso Saúl, que es mi alter ego, tú tienes un poder muy grande, pero tú tienes algo que te traba. A veces te lo estás creyendo, sin embargo, otras no. Parece que estás trabajando. Y yo tenía miedo de que me descubriesen. Entonces, eso te cambia la perspectiva. Te cambia porque, en ese momento tienes 27 años, sí que es verdad que te han enseñado en la Policía Nacional todo lo que tiene que ver con la seguridad. Pero, claro, cuando estás dentro, cambia mucho. Todos podemos ser carne de secta, somos vulnerables en un momento determinado, incluso yo. Y eso no puede ocurrir. No puede haber gente que se lucre con la vulnerabilidad de las personas.
Su trabajo acabó con la desarticulación de ese grupo que había en Palma.
Efectivamente, conseguimos descubrir el entramado.
Habla de Mallorca pero ¿Vigo tiene peculiaridades que puedan atraer a este tipo de movimientos?
Los movimientos sectarios están entre nosotros. Vivimos en una sociedad que tenemos una soledad no deseada. Eso es un factor determinante para caer en una secta. Este 12 de agosto, por ejemplo, es un momento proclive para todos estos apocalípticos que creen en el final del mundo. Y esto ocurre en este momento. Y tenemos que estar atentos a ellos.
Contenido patrocinado
También te puede interesar