Javier Urra: “La idea de que la infancia es siempre una etapa feliz no se ajusta a la realidad”

Javier Urra. Psicólogo infanto-juvenil

Javier Urra, en el Colegio Apóstol Santiago de Vigo.
Javier Urra, en el Colegio Apóstol Santiago de Vigo.

El reputado psicólogo infantojuvenil Javier Urra visitó recientemente el Colegio Apóstol de Vigo para dar una conferencia sobre la salud mental de los más jóvenes. Antes de subirse al escenario, atendió a Atlántico TV.

¿Es la primera vez que lo llama una Anpa de un colegio?

No. Yo voy mucho a dar charlas con padres, madres, alumnos y profesores, pero también voy a hablar a los violadores a las cárceles o a gente que está a punto de morir en cuidados paliativos. Me muevo en diferentes ámbitos y este es uno de los más agradables.

¿Cómo lleva a cabo usted coloquios como el que viene a dar al Colegio Apóstol?

Yo les daré una conferencia que estará bien y al terminar ellos me harán preguntas que, cuando yo coja el avión de vuelta, tomaré nota, porque es lo que realmente ocupa y preocupa hoy, que no tiene mucho que ver con lo que ocupaba y preocupaba hace 15 años. A mis 65 años tengo que estar actualizado sobre las redes sociales y otros cambios que antes eran imprevisibles. La transexualidad, por ejemplo, no era un tema central hace 15 años. Hay que estar al día y yo agradezco mucho que se me invite.

El tema de su conferencia es la salud mental de los más jóvenes, una preocupación capital hoy en día.

Una de cada cuatro personas va a tener un problema de salud mental grave a lo largo de su vida y el 70% de los trastornos mentales tienen sus razones en la infancia. La idea de que la infancia es siempre feliz no se ajusta a la realidad. Hay niños infelices por circunstancias familiares, luego otros que por ciertas características son muy obsesivos y otros que tienen depresión. Por lo tanto, hay casos que requieren tratamiento, a veces internamiento y otras, el uso de psicofármacos. España tiene 6 psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes, Europa 18 y la OCDE, 24. Estamos poco dotados para la salud mental, nos hemos quedado mal, sobre todo teniendo en cuenta que hemos sufrido el confinamiento con el covid, que hay gente como yo que no hemos podido darle un beso a nuestras madres cuando se murieron. Eso genera vulnerabilidad. España es el país del mundo que más hipnóticos, ansiolíticos y somníferos ha consumido en los dos últimos años y el 4,5% de la población consume antidepresivos, y eso genera adicción. La gente tiene muchos problemas porque le exige a la vida más de lo que puede dar.

¿Cuáles son los problemas más graves de salud mental en niños y adolescentes?

En niños, la falta de una razón para vivir. En las niñas, la anorexia. Muchos tienen autolesiones, y eso es muy malo. El acoso escolar, que es mayor del que parece, es muy lesivo para los chicos y es la mayor razón del suicidio infantojuvenil. Y, sin embargo, la sobreprotección también daña. Hay que enfrentar la vida, cosas como ir a ver a la abuela con alzheimer. Esto no hay que explicarlo, hay que vivirlo. Plantearles dilemas también.

¿Qué puede hacer uno en el día a día para ayudar a cuidar la salud mental?

Ponerse una buena actitud, por ejemplo: levantarse, mirarse al espejo y sonreírse. También saber cuáles son tus fortalezas y tus talentos, pero sin aspirar a más de lo que abarcan tus capacidades. Además, es importante rodearse de buena gente, no hay nada más terapéutico. Luego, cultivarse un poco: música, teatro, danza... A mí me gusta muchísimo leer y describir. El avión que me trajo aquí tardó 45 minutos en despegar, pues genial, pasé 45 minutos más leyendo. Hay que tener recursos en la vida para ser adaptable. Yo siempre digo que los jóvenes hoy en día son como el cristal: duros pero frágiles.

La tasa de suicidios se ha elevado en España.

España partía con una tasa de suicidios baja y ahora se suicidan tres personas por cada una que muere en la carretera. Por lo tanto, aumenta. Hay que ver las causas y la prevención. En la charla vamos a hablar de cómo educar para enfrentar situaciones en la vida que te pueden quebrar. Por ejemplo, yo conocí a Irene Villa desde el día que perdió las piernas por el atentado de ETA. Ella estudió periodismo, psicología, tiene tres hijos... Ha forjado un carácter admirable. Le amputaron las piernas y tuvo una actitud... El truco está en no mirarse uno a sí mismo, sino ver qué puede hacer uno por los demás.

Javier Urra: "La idea de que la infancia es siempre una etapa feliz no se ajusta a la realidad"

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