Isaac Fraga, magnate cinematográfico con denominación viguesa
Pilar López presenta hoy su biografía con el Instituto de Estudios Vigueses. Al acto acudirá Álvaro Costas, tataranieto del empresario
No hay nada más vigués que haber nacido en la provincia de Ourense y estar enterrado en Pereiró. Isaac Fraga (Carballiño, 1888-Vigo, 1982) cumple ambos parámetros. Fue un gran magnate de las salas de exhibición cinematográficas y dio nombre a uno de los principales edificios de ocio vigués de la primera mitad del siglo XX. Sin embargo, las nuevas generaciones apenas saben nada de sus hazañas.
Pilar López presenta hoy, en el Círculo de Empresarios una biografía de Isaac Fraga, publicada por el Instituto de Estudios Vigueses, que sigue sus huellas por la ciudad. El acto que tendrá lugar a las 19.30 horas, contará con la presencia de uno de sus tataranietos, Álvaro Costas, ya que parte de sus descendientes siguen viviendo en la ciudad.
“Quería escribir un artículo para la ‘Glaucopis’ sobre un empresario relacionado con Vigo, pero las 20 o 30 páginas se transformó en un libro porque acumulé muchísima documentación. Tuvo una vida profesional muy larga y dilatada en el tiempo”, señaló López.
El teatro Fraga, actualmente propiedad de Xunta y Diputación, está en fase de rehabilitación tras permanecer más de dos décadas cerrado desde 2001. Para el empresario fue “la joya de la corona”, tal y como afirma su biógrafa. “Buscó a los mejores profesionales para su construcción, descartó el diseño de Jenaro de la Fuente y contrató al arquitecto de fama en Madrid, Luis Gutiérrez. Recorrieron Galicia, estudiando inmuebles históricos para proponer un proyecto regionalista. También trajo a los mejores ebanistas y escayolistas, todos los oficios necesarios, menos los canteros, pues no había ninguno mejor que los locales”. Su obra cumbre se inauguró el 27 de marzo de 1948 y ya por aquel entonces superó los 13 millones de pesetas. “Fue su capricho y un gusto que se dio”. Supuso la novena sala de exhibición de su propiedad en Vigo. Gestionó el Ronsell, el Támberlick, el Odeón, el Rosalía de Castro, el teatro García Barbón, el cine Vigo, el cinema Radio y el Plata. “Alquiló otros establecimientos cuando lo necesitó y tuvo al menos 64 salas repartidas por Galicia y España, llegó a llevar una Sevilla. Pilar López explica que sus hijos tomaron el relevo en la empresa hasta que acabaron desvinculándose con el cierre del teatro Fraga.
Bajo el título “Isaac Fraga. Una vida dedicada al espectáculo”, la nueva publicación se distribuye en dos partes: una dedicada a la trayectoria familiar y una segunda, centrada en cómo se gestionaban las salas: “Fraga fue un pionero en muchos aspectos, comenzó su trayectoria con el cine mudo, contraba a un estudiante para que leyese el guión y a un músico que acompañase la proyección. También fue el primero en programar una película sonora (‘El loco cantor’, conocido como ‘El cantor de jazz’) en el Támberlick en 1930”.
El éxito de la película sonora, que le llevó a fletar tranvías desde Baiona, le animó a seguir apostando por ese camino. “Instaló un órgano de teatro en el Fraga, es distinto de los de las iglesias con una consola móvil. Se inauguró unos meses después de que la sala con una serie de conciertos. Todo el mundo hablaba de la maravillosa sonoridad del Fraga, con los años la fue perdiendo y finalmente, hubo un incendio que acabó deteriorándolo. Caixagalicia lo restauró y se prevé que se reinstale tras la reapertura”. Así, Pilar López espera que se elabore un programa regular. “Estos instrumentos necesitan ser tocados”.
Pilar López rinde así homenaje a un vigués de adopción que se convirtió en magnate cinematográfico, partiendo de un origen humilde. “Emigró muy joven a la Pampa argentina, pero fue en Buenos Aires donde vio por primera vez una película. Al regresar a Galicia, recorría las fiestas por las aldeas con un proyector cargado en un caballo, bromeaba diciendo que conocía mejor que nadie el santoral. Ganó algo de dinero y se compró un carro que supuso un avance. La primera sala la alquiló en Santiago de Compostela”. Fue el primer paso hacia el éxito.
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