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Seguridad vial
Encargados de investigar los accidentes de tráfico más complejos, en los que hay indicios de criminalidad, los miembros del GIAT (Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico) de la Guardia Civil de Tráfico de Pontevedra conforman un equipo de policía judicial que es capaz desde descubrir delitos enmascarados en aparentes siniestros viales hasta localizar vehículos a la fuga tras un accidente grave o rastrear y parar la acción de los conductores temerarios que presumen en redes sociales de arriesgadas exhibiciones. Sus intervenciones son múltiples y laboriosas tanto en el terreno presencial como en el virtual y se extienden a todas las carreteras de la provincia, competencia de la Guardia Civil de Tráfico.
Solo durante el año pasado, este equipo, formado por cuatro componentes, llegó a realizar un total de 250 actuaciones, entre las que son propias y las que se realizaron tras la solicitud de colaboración por parte de la Jefatura de Tráfico para peritajes en falsedades documentales, por ejemplo para detectar fraudes en la obtención de permisos de conducir de ciudadanos extranjeros o para intervenir en las estaciones de inspección de vehículos, como expertos en verificar documentación y bastidores.
Los casos a los que se enfrentan estos ‘sabuesos’ de Tráfico requieren siempre una investigación prolongada en el espacio y el tiempo. Igual que la policía judicial que se ocupa de esclarecer crímenes, los miembros de la GIAT recaban pruebas y testimonios para llevar al banquillo a quienes cometen un delito contra la Seguridad Vial. Y, aunque se enfrentan a las dificultades del terreno y las circunstancias concretas de este ámbito, el equipo consigue en la mayoría de casos llegar hasta el infractor. Desde el GIAT de Pontevedra reconocen las peculiaridades de este tipo de investigaciones en las que se parte inicialmente de muy poca información (escasos o ningún testigo, falta de vestigios…) pero que utiliza una metodología similar a la de otros compañeros de policía judicial y cuentan con otras herramientas de las que ir tirando del hilo.
Entre las investigaciones que el grupo destaca se encuentra la llevada a cabo en una causa sobre presunta falsificación de permisos de conducir de ciudadanos de Venezuela. Se llegaron a analizar uno por uno más de medio centenar de permisos intervenidos hasta descubrir que sus titulares lo habían adquirido en algún momento en su país. También, la laboriosa investigación sobre manipulación de tacógrafos en camiones, una intervención que destacan por el trabajo requerido y por la importancia que tiene de cara a la seguridad vial. Pero además, dieron en junio pasado con un conductor que se dio a la fuga tras arrollar de forma grave a un ciclista en Oia, en la PO-552. Fueron casi veinte días de pesquisas para llegar hasta el vehículo e identificar a quien iba al volante, en una de las actuaciones en las que el grupo está especializado. Ahora, los investigadores trabajan de lleno en el atropello con fuga ocurrido en la AP-9 a la altura de Teis, donde apareció el cuerpo de un joven de Chapela en la madrugada de Navidad.
La labor de los investigadores también se extiende a internet. Allí, se mueven aquellos que comparten unas exhibiciones arriesgadas, la mayoría de veces delito. Su función comienza, según explican desde el GIAT, rastreando redes pero también examinando los vídeos que aporta la colaboración ciudadana. Los principales delitos son de conducción temeraria y exceso de velocidad y suelen estar protagonizados por jóvenes, tanto mujeres como hombres, de entre 20 y 25 años, que se graban haciendo acrobacias con gente fuera de los asientos o encima del capó, carreras y otras actividades delictivas más preocupantes, como hacer círculos con los vehículos alrededor de una persona que se coloca en el centro. El equipo de investigación recibe vídeos casi a diario, donde toca primero localizar en qué lugar su producen.
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