Episodios vigueses
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Sucesos
Las diligencias de investigación sobre la muerte violenta de Carlos Alberto Videira, cuyo cadáver fue encontrado tres años después en un pozo de O Cerquido (Porriño), realizadas hasta ahora han logrado determinar por un lado que habría más de una persona implicada en el crimen y que este podría estar vinculado con una presunta trama de estafas en compra y reparación de vehículos. La reconstrucción de las últimas horas de la víctima que le situarían, según la versión de uno de los tres investigados, en un taller de Severino Covas en Lavadores, puso sobre la mesa distintas contradicciones en vía de esclarecimiento.
El viernes, los dos porteros de discoteca (Roberto y Marcos) en prisión provisional a la espera de resolución sobre su recurso de libertad rompieron su silencio tras escuchar el relato del tercer investigado, Sergio, que les señaló como responsables de haber raptado a Carlos el último día que se le vio con vida, el 13 de octubre de 2018. Sergio aseguró que no les conocía, que se hicieron pasar por policías para llevarse a la víctima esposada tras tirarla al suelo. Ellos negaron haber estado allí ese día pero sí conocían a Sergio. De hecho Roberto afirmó haber llevado a su taller un coche para arreglarlo y haber tomado un café con él. El otro lo conocería como cliente del local.
La Guardia Civil sospecha que detrás de las estafas cometidas por la víctima, que “trapicheaba” con las piezas de los coches, pudiera haber una trama más amplia. El número elevado de afectados y el hecho de que una deuda concreta pudiera acabar con su vida reforzaría esta hipótesis. El contenido de las escuchas habría puesto sobre la pista del primer sospechoso, su hijo y una prima (estos dos últimos eliminados de la causa por ahora), pero falta por saber qué ha pasado con la furgoneta en la que supuestamente se llevaron a Carlos el día en el que desapareció, así como el posicionamiento de los móviles.
La citada furgoneta estaba al parecer en el taller de Sergio, donde la había dejado un cliente. Los otros dos investigados, atendiendo al relato que el primero contó en Guardia Civil, juzgado y en la propia reconstrucción aunque con matices, la habrían cogido prestada para llevarse a Carlos. Tras dejarlo en un monte de Portugal, desnudo, la devolvieron al taller bajo la amenaza de “tú cállate la boca”. Así lo dijo Sergio varias veces insistiendo en que su hijo no estaba con él en el taller en ese momento porque lo había dejado antes en una cafetería de Ramón Nieto (la misma en la que paró la comisión judicial en el recorrido realizado el viernes). Aunque después, aseguró ante los medios que lo que le dijeron fue “cállate la boca tú y tu hijo”.
El paradero del vehículo no ha trascendido. De hecho, para la recreación se utilizó uno similar. En él podría encontrarse todavía algún resto biológico, clave para confirmar esa versión.
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