La inmigración expande el negocio de las tiendas latinas

Comercio

Con la población inmigrante creciendo año a año, cada vez son más los locales que venden todo tipo de alimentos importados de países Centro y Sudamérica

Alberto Zubero, dueño de “Alberto's Vigovenez”, posa con una máquina para hacer arepas.
Alberto Zubero, dueño de “Alberto's Vigovenez”, posa con una máquina para hacer arepas. | Vicente Alonso

Más de 25.000 ciudadanos vigueses son originarios de Latinoamérica y esta población va creciendo año a año debido al fenómeno migratorio. Aunque las diferencias culturales no son muy grandes entre hispanoamericanos y españoles, no son pocos los que echan en falta alimentos de su tierra. Así nacieron las tiendas y supermercados de productos latinos, un tipo de negocio que cada vez ocupa más calles de la ciudad debido al aumento de la representación latina en la sociedad viguesa.

Aunque algunos de estos nuevos negocios son auténticos supermercados con largos pasillos, los que más proliferan son tiendas de pequeño o mediano tamaño ubicadas en el corazón de los diferentes barrios de la ciudad para tener no sólo la atención de clientes originarios de Latinoamérica, sino también de cualquier otro vecino interesado en este tipo de productos.

Una de ellas es la de Alberto Zubero, llamada “Alberto’s Vigovenez’, en la cabecera de la Avenida Castelao –también llegó a tener otra pequeña tienda en Camelias, donde empezó–. Este empresario asegura que “viene gente de todos los lados, incluso de aquí”, pero su público mayoritario son los vigueses de origen latinoamericano que “vienen buscando el sabor de su tierra y yo me encargo de buscar lo que piden y tenérselo”.

Venezolanos, peruanos, chilenos, mexicanos, bolivianos, nicaragüenses, paraguayos, argentinos… La clientela de Zubero comprende prácticamente todas las naciones hispanoamericanas y este empresario venezolano apunta que sus estanterías están llenas de todo lo que le van pidiendo. Además de ingredientes para hacer los dulces locales, una gran cantidad de estos productos son ‘snacks’ propios de cada país.

Según los datos del censo de 2025, en Vigo hay al menos 44.500 personas inscritas en el censo que han nacido en el extranjero, 10.000 más que en 2021. La mayoría de los inmigrantes en la primera urbe de Galicia son latinoamericanos y entre estos, casi 10.000 son procedentes de Venezuela, el país con mayor representación en la ciudad.

“Tenemos que trabajar más cada día para que nos llegue”

Para Alberto Zubero, abrir una tienda de productos latinos no fue su primera opción. Llegó a Vigo hace unos 8 años y trabajó en hostelería gracias a unos familiares, pero él fue uno de los afectados por los ERTE de la pandemia. “Fue entonces cuando decidí hacer otra cosa y busqué la manera de emprender algo”, cuenta.

Además de encontrar productos de toda Latinoamérica –a día de hoy cuenta con un importante número de proveedores que cubren todas sus demandas–, otro de los servicios que ofrecen tiendas como la de Alberto es el de enviar dinero a través de transferencias internacionales con plataformas como Ria: “Viene bastante gente a hacerlo”, ratifica el empresario venezolano. Así, estos locales acaban siendo indispensables en los diferentes barrios de la ciudad, ya que la población inmigrante –especialmente los originarios de Latinoamérica– crece cada año.

En A Miñoca se encuentra otro establecimiento de productos latinos, Dulzia, regentado por Oriseda. Esta inmigrante venezolana llegó a Vigo hace 12 años y detectó la demanda de tiendas con productos de este tipo, por lo que se lanzó a emprender: “Lo hicimos a través de una franquicia para tenerlo un poco más fácil”, detalla. Con el objetivo de atraer un público más amplio, Oriseda optó por ofrecer también “productos de parte de Europa y chuches para los pequeños”. Señala que al principio era difícil “buscar proveedores para según qué productos”, pero conforme las tiendas de productos latinos se han ido popularizando, “ahora ya es mucho más fácil”.

Muchos de estos locales operan como 24 horas, esto es, abriendo hasta más allá de las 12. La razón, como señala Oriseda, es simple: “La mayoría somos autónomos y tenemos que trabajar más para que nos llegue”.

Una empleada de “Dulzia”, con dos productos de importación.
Una empleada de “Dulzia”, con dos productos de importación. | Jorge Santomé

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