Más ingresos en el área de Vigo, menos vejez en el Alto Minho

El lado vigués cuenta con el PIB por habitante más elevado que sus vecinos lusos del Alto Minho, aunque también registra más paro, más edad media y menos médicos

El puente de Tui une el área de Vigo con el Alto Minho, con el transcurso del río Miño
El puente de Tui une el área de Vigo con el Alto Minho, con el transcurso del río Miño | EP

La frontera entre Baixo Miño, Condado y Paradanta con el Alto Miño de la vecina Portugal marca diferencias notables en varios aspectos a solo unos pocos kilómetros de distancia. En el lado español, los municipios fronterizos cuentan con menos población, menos jóvenes y un PIB por habitante algo más elevado. Al igual que los precios de la vivienda. En el lado luso registran inmuebles la mitad de baratos, un paro menor y el triple de nacimientos. Asimismo, la población mayor de 65 años es levemente menor que al otro lado de la frontera. En ambos lugares, con un porcentaje muy elevado.

Por la parte gallega, ocho municipios del área de Vigo limitan con el país portugués: A Guarda, O Rosal, Tomiño, Tui, Salvaterra, As Neves, Arbo y Crecente. Al otro lado, diez municipios componen el distrito del Alto Minho: Caminha, Vila Nova de Cerveira, Valença, Monçao, Melgaço, Paredes de Coura, Arcos de Valdévez, Viana do Castelo, Ponte da Lima y Ponte da Barca. La gran diferencia radica en su población. El alto Minho registra 231.000 habitantes, casi tanto como Vigo y cuatro veces más que la suma de todos los municipios del lado gallego (66.522). Una diferencia razonable, teniendo en cuenta también la brecha entre la superficie que abarcan los municipios gallegos (con un área de 464 kilómetros cuadrados) frente a los 2.218 kilómetros cuadrados del Alto Minho.

En el lado gallego, se registraron en 2025 un total de 310 nacimientos. Casi a uno por día. La mayor parte en concellos como Tui y Tomiño, los más poblados. Arbo o Crecente, con una población más envejecida, tan solo contabilizaron en un año 9 y 5 nacimientos, respectivamente. El Alto Minho, en cambio, triplica el nivel de natalidad, pese a que está viviendo un receso juvenil bastante acusado. En 2025 se registraron 1.533 nacimientos, con Ponte de Lima en cabeza y 1,13 hijos por mujer fértil. En Vigo, por ejemplo, está en el 0,91. Esto hace que la pirámide poblacional se invierta: la edad media en los municipios gallegos está en 52 años, mientras que al otro lado se reduce a 49,7. Los jóvenes en la parte gallega de entre 0-14 años representan el 9,2% y los mayores de 65, el 28,5%. Cruzando el Miño, el porcentaje juvenil aumenta al 11% y el de los mayores baja al 25,6%.

La economía, en cambio, florece más en la parte norte. Los habitantes de Baixo Miño, Condado y Paradanta registran un PIB medio de 16.400, por los 15.430 del otro lado del río. Eso se refleja en el salario percibido por los trabajadores: mientras en la parte gallega se contabiliza un salario medio de 1.830 euros, en el Alto Minho apenas supera los mil euros. La parte positiva para los lusos es el paro, situado en un 4,2% y por debajo del 10,6% del área de Vigo.

El mercado inmobiliario, a diferencia de otros puntos de la geografía gallega y española, se encuentra estable y sin grandes cifras. En el lado gallego, el desembolso medio para la compra de una vivienda fue de 105.583 euros en 2025, con puntos como Arbo o Crecente donde por 60.000 euros se podía adquirir un inmueble. Aun así, mucho más caro que en el Alto Minho. La compra media se situó en 55.000 euros, con algunas zonas en Arcos de Valdévez donde el coste de un pequeño piso puede costar 25.000 euros.

Otra cuestión donde se encuentran diferencias notables es en la sanidad. Dependientes de distintas administraciones, el lado portugués se encuentra con mucha mejor cobertura. Cuenta con 4,1 médicos por cada mil habitantes y 7,1 enfermeros. Al otro lado, el promedio es de casi 1 médico para cada mil habitantes, con apenas tres en Crecente y dos en Arbo. Un pobre número si se tiene en cuenta la elevada edad de sus habitantes.

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