La infraestructura de ETA en Bouzas para sus secuestros

Episodios vigueses

"Aunque nos parezca un asunto lejano, en la historia pasada de Vigo, también nuestra ciudad y su entorno tiene su historia en la infraestructura de esta banda criminal"

ETA contaba con un piso franco y un bajo en Bouzas.
ETA contaba con un piso franco y un bajo en Bouzas. | Atlántico

Hay episodios de la historia reciente de Vigo que no conviene olvidar. Pensaba yo en ello ante la sucesiva puesta en libertad de no arrepentidos terroristas de ETA, quienes además tampoco colaboran para aclarar los más de 300 crímenes impunes. Por no hablar de los tres jóvenes gallegos que siguen sin aparecer, tras haber sido secuestrados y torturados en Francia, cuando fueron confundidos con guardias civiles. Pese a que Bildu es hoy un socio del Gobierno de Sánchez, nunca se ha logrado que hiciera alguna gestión para, al menos, saber qué fue de ellos. Pero, aunque nos parezca un asunto lejano, en la historia pasada de Vigo, también nuestra ciudad y su entorno tiene su historia en la infraestructura de esta banda criminal, como se supo a consecuencia del intento de secuestro del empresario ourensano Gómez Franqueira, ocurrido el 10 de junio de 1980.

Pero hay otros aspectos que quedaron en la bruma del olvido entre los que se escabulleron sujetos de por aquí, dispuestos a prestar ayuda a la banda, como la que obtuvieron en su día para el robo en Lugo de miles de documentos de identidad, que pudieron usar luego a su antojo para generar identidades falsas. En Vigo, ETA llegó a contar con una estructura dentro de sus bases de operaciones para perpetrar secuestros. Entre otros lugares, ETA tenía pisos y zulos en Urzaiz, la avenida de Samil y Bouzas, entre otros.

Aunque en Galicia el terrorismo propio no llegó a cuajar, pese al intento de aquello que se llamó “O exército guerrilleiro do povo galego ceibe”, la lectura de viejos documentos del nacionalismo radical trae a la memoria que lo del frente armado no era una entelequia, sino un concepto no desechado. En cuanto a ETA genuina, la banda terrorista contaba inicialmente con piso franco y un bajo en Bouzas, donde almacenaba material explosivo y donde pretendían convertir el espacio en un zulo-prisión para el secuestro a Franqueira ocurrió el 10 de junio de 1980 en su domicilio de Razamonde (Cenlle, Ourense). Los etarras irrumpieron en su casa bajo el pretexto de usar el teléfono. La rápida reacción de Franqueira, que disparó su revólver e hirió al terrorista Antxón Alcocer Gabaldón ("Zapatones"), frustró el plan. Alcocer sería detenido poco después en un piso de la avenida de Samil, aunque acabaría indultado en 1985, en una polémica medida de reinserción.

Sus compañeros del comando, ante la gravedad de las heridas de este terrorista se dirigieron a Vigo, donde antes de abandonarlo llamaron al servicio de urgencias. Lo sanitarios llegaron al piso donde estaba con la policía que lo arrestó. El etarra fue ingresado en el Hospital Xeral de Vigo, donde quedó ingresado y fue operado para recomponerle la articulación maxilar, afectada por la bala. ETA había alquilado el piso a través de una agencia inmobiliaria y los terroristas se hicieron pasar como estudiantes. La policía logró que “Zapatones” cantara. ETA contaba con un local en Bouzas, que era donde se pensaba tener preso a Gómez Franqueira. ETA guardaba además con 50 kilos del explosivo que usaba para sus atentados, goma 2, que fueron explosionados en el río Lagares. Es evidente que ETA contó con colaboradores para las obras de habilitación del “zulo” en la calle Casiano Martínez. El lugar donde iban a tener a Franqueira era un habitáculo de 8 por 2,2 metros y 1,70 de altura. Poco después se localizaron otros espacios de ETA. También apareciera en el centro de Vigo el Renault 12 empleado en el secuestro, que había sido robado en Santiago y al que cambiaron las placas de matrícula.

El etarra salió bien parado. Condenado a 13 años de cárcel, en 1985 fue indultado dentro de un plan de benévola reinserción, impulsado inicialmente por el ministro del Interior de UCD Rosón y por el político Juan María Bandrés, que Felipe González hizo suyo, cuando ETA político-militar dejó de matar y se disolvió, pero no el resto de la banda. Este intento de secuestro confirmó la presencia activa de ETA en Galicia, que dejó un saldo de 68 gallegos muertos en toda España en 43 años de terrorismo. Entre las víctimas indirectas, destaca Miguel Ángel Blanco, hijo de emigrantes gallegos, y tres jóvenes gallegos asesinados en Francia tras ser confundidos con guardias civiles. ETA también cometió atentados en A Coruña, Santiago, Sanxenxo y Baiona. El primero tuvo lugar el 9 de agosto de 1987, cuando intentaron atacar el Centro Comercial Cuatro Caminos. En 1996, un comando itinerante volvió a moverse por tierras gallegas y hasta en 2001 se rastrearon sus operaciones por aquí. Pero conviene insistir en que aquí tuvo colaboradores.

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