Industriales suma 90 alumnos más que su oferta de plazas
El director de la Escuela, José Fariña, cree que el sistema de llamamiento de matrícula debe cambiarse para evitar situaciones como la que están viviendo en su centro
La Escuela de Ingeniería Industrial de la UVigo suma, a día de hoy, 600 alumnos nuevos de primer año de cara al curso que viene. El problema es que las plazas ofertadas por el centro son 510. Este exceso de 90 matrículas es una situación inédita y cuyas causas ni siquiera su director, José Fariña, es capaz de explicar con exactitud.
El problema tiene su origen en el sistema que se utiliza para asignar las plazas a los estudiantes que se preinscriben usando la aplicación Nerta. Fariña pone de ejemplo uno de los grados cuya matrícula se comportó de forma no esperada este año: Ingeniería en Química Industrial. “Normalmente para las 50 plazas que se ofertan llamamos a 80 personas y, por lo general, formalizaban la matrícula unas 30 y tardábamos varios llamamientos en completar el cupo. Este año ya en el primero había 56 matriculados”, apunta el director.
Fariña cuenta que una de las cosas que le preocupan es que los 24 estudiantes que no se matricularon en Química Industsrial pero estaban llamados a ello “siguen teniendo derecho a hacerlo mientras no se inscriban en otro grado” y que “no hay manera de saber cuántos siguen ahí latentes”. Es normal que en titulaciones con mucha demanda se admitan a algunos estudiantes más que su oferta de plazas, pero este año en Industriales este exceso roza ya la centena “y normalmente no tenemos muchas renuncias”, indica el director, por lo que si sigue aumentando en los próximos llamamientos a matrícula habrá serios problemas para confeccionar los grupos.
Es una situación que, además, no son capaces de explicar ya que hay grados comportándose de forma radicalmente diferente de un año a otro: “Normalmente en Electrónica Industrial y Automática cubríamos las 70 plazas en la primera llamada pero este año se quedó en 56”, cuenta Fariña: “Y Tecnologías Industriales, que normalmente tenía problemas para cerrar el cupo, este año tuvo una nota de corte de 9, nos llama la atención”.
“El proceso de matrícula estresa el sistema”
De no revertirse la situación, y no tiene pinta de que lo hará, José Fariña admite resignado que “probablemente tendremos grupos teóricos un poco más cargados”, lo cual supone mayor carga de trabajo y mayor dificultad para llegar al alumno, pero sería factible aprovechando el espacio que hay en las dos sedes de la Escuela de Ingeniería Industrial. En cambio, para los grupos prácticos “seguramente tendremos que pedir algún refuerzo”, ya que los laboratorios tienen un aforo máximo y un material limitado. En este sentido, Fariña está seguro de que “el Vicerrectorado de Profesorado es consciente de esto y van a ser sensibles a esta situación”.
A mayores, pide que se revise el proceso de matriculación –que depende de la CIUG– porque “el que tenemos ahora estresa el sistema de una forma importante”. El director de Industriales indica que “no nos importa no cerrar en la primera llamada, lo que no queremos son excesos como este”.
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