“Incorporamos el arte al uso doméstico, descolgamos las obras de los museos”
Luis Sirvent, responsable de la sala expositiva SVT
Luis Sirvent, responsable de SVT, posibilita un espacio en Vigo, comisariado por Ángel Cerviño, dedicado al arte y a la creación. Pertenece a una familia Sirvent ligada a la actividad económica de la ciudad desde que Alfredo Sirvent abrió en 1940 el primer taller de máquinas de escribir en Velázquez Moreno. Con la incorporación de los cinco hijos a la empresa y el giro hacia el sector del mueble en los 80 posibilitaron la creación de esta última aventura, de la que habló en Atlántico TV.
¿Qué es SVT?
Es una continuación de Espacio Sirvent, una sala dentro de la tienda, dedicada también a todas las artes pláticas en sus distintas disciplinas, incluyendo el diseño. Se genera casi de casualidad, después de desmotar una sección dedicada a las alfombras. Surgió en una conversación de café con Ángel Cerviño.
Es un espacio peculiar, ¿en qué consiste la propuesta?
Hay un programa de artistas y tenemos una demanda tremenda. Cada uno genera un proyecto en el que incorpora la sala, es pequeña pero con una gran capacidad. Está apoyado por el escaparate de la tienda en exposiciones muy ambiciosas y punteras. Incorporamos el arte al uso doméstico, descolgamos las obras de los museos y las instituciones.
¿El objetivo es llevar el arte a casa?
Pensamos que era una forma muy sensata de incorporar en la tienda de mobiliario las obras de arte que pueden ir a posteriori.
En sus muebles afirman seguir la filosofía de la Bauhaus, ¿lo bonito puede ser útil? Desde hace 42 años en que nos dedicamos al mueble contemporáneo, apostando por el que aguanta el paso del tempo, los que están bien diseñados que van con la Bauhaus y otras escuelas como la del racionalismo y así acabamos de celebrar el 82 aniversario de la empresa.
En su apoyo al arte también contribuyeron a traer grandes figuras a Vigo, como Dalí.
Hemos hecho exposiciones de prestigio como la de Dalí, en los 80, representando sus muebles realizados en bronce macizo por Óscar Tusquets. Pero antes, hicimos que requirió muchísimo esfuerzo, la de Zanotta, mostramos 150 muebles en un espacio reformado como un palacio veneciano por el arquitecto Pailó Valverde. Fue una de las mayores satisfacciones.
Sirvent también arriesgó en su sede, un edificio contemporáneo (Premio ENOR) en plena Gran Vía.
Teníamos la necesidad de reconstruir las instalaciones y apareció esa nave con cuatro alturas. Nos decidimos a hacerlo antes de la crisis del 2006, en momento muy crítico con la incorporación de Alfonso Penelas. Tiene esa virtud de pasar desapercibido en la propia calle y al tiempo tiene presencia, es íntimo, sin ostentación, integrada en el entorno.
De sus inicios empresariales, la familia es poseedora de una gran colección de máquinas de escribir. ¿Cuál es su destino?
Según dicen, es una de las tres mejores colecciones europeas y está entre las diez mejores del mundo. Esto aquí en Vigo es como si realmente no pasase nada, no sabemos que va a ser de ellas, nuestros herederos no tienen ni idea de lo que hay. Mi hermano Alfredo es un fondo de sabiduría que conoce las 5.000 máquinas. Nos da pena que ese legado se pierda, pero no hay interés claro. En un par de años tenemos que decidir qué hacer o si será su fin definitivo. Nos cuesta mucho encontrar con quien dialogar.
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