Immanuel Kwame Henna: “Llegué a Vigo en un mercante donde estaba enrolado y decidí quedarme, sin papeles”

Los nuevos vigueses

"En mi experiencia diaria, la inmensa mayoría de los vigueses y del pueblo gallego no son racistas", asegura este ghanés

El ghanés está emparentado con Celso Emilio Ferreiro
El ghanés está emparentado con Celso Emilio Ferreiro | Atlántico

Por las aguas del Atlántico llegó a Vigo hace más de dos décadas un joven africano en busca de un destino mejor. Hoy, integrado plenamente en el tejido social gallego, Immanuel Kwame Henna repasa su periplo vital: el salto desde la marina mercante, la dureza del trabajo en los desguaces, su profunda vinculación con la familia del genial poeta Celso Emilio Ferreiro y su amor incondicional por la ciudad que lo acogió.

Para adentrarse en su historia y comprender el camino que lo trajo hasta aquí, nos gustaría comenzar por sus orígenes. Según los datos del padrón municipal, en Vigo reside una comunidad pequeña pero muy unida de algo más de medio centenar de ciudadanos procedentes de Ghana. ¿Cómo recuerda usted los primeros años de su vida en África y de dónde procede exactamente su familia?

Nací en Liberia en el año 1981, aunque mis raíces y mi identidad son profundamente ghanesas, ya que me crie y crecí en Ghana. De allí proviene mi familia y todo mi bagaje cultural.

¿Qué motivos le impulsaron a embarcarse rumbo a España y de qué manera se produjo su llegada a la costa gallega?

Mi único motivo era la búsqueda de un futuro próspero; tenía la convicción de que en España podría encontrar mejores oportunidades que las que se me ofrecían en mi tierra. Llegué enrolado a bordo de un buque mercante de carga. Tras navegar por la costa de África y hacer escala en puertos de Costa de Marfil, el barco puso rumbo directo al puerto de Vigo. Entramos por la zona de Sanjurjo Badía y el Arenal.

Al desembarcar en el puerto vigués, ¿cuál era su situación documental y cómo decidió asentarse definitivamente?

Llegué sin papeles. En Vigo finalizó mi contrato a bordo; la tripulación me abonó el saldo correspondiente para que gestionara mi regreso a África, pero en ese instante tomé una decisión drástica: arriesgarme y quedarme. De eso hace ya 23 años. Toda mi vida en Europa se ha desarrollado aquí, en Vigo.

Un choque cultural suele ser complejo. ¿Qué impresión le causó la ciudad y cómo fue su proceso de integración?

Vigo me pareció una ciudad impresionante; es, sin duda, el mejor lugar que he conocido en toda mi vida. Por esa razón jamás se me pasó por la cabeza marcharme a otro sitio. Mi proceso de integración ha sido absoluto. Llegué a trabajar para el propio Ayuntamiento de Vigo y guardo con mucho orgullo diplomas firmados por el alcalde, a quien considero una persona cercana y un amigo.

En un contexto donde a menudo se debate sobre la discriminación, ¿ha vivido usted episodios de rechazo o racismo en Galicia?

Sinceramente, no. En mi experiencia diaria, la inmensa mayoría de los vigueses y del pueblo gallego no son racistas. He trabajado en numerosos lugares fuera de Vigo —como O Porriño, Pontevedra o Ponte Caldelas— y en todas partes, ya fuera en la calle, en los bares o en los centros de trabajo, me han tratado con un respeto y una calidez extraordinaria.

¿En qué ámbito laboral ha desarrollado usted su actividad profesional durante estas dos décadas?

Me he dedicado principalmente a la mecánica en desguaces de automóviles. Aunque poseo formación como mecánico de profesión, al no contar con la homologación formal de mis títulos en España, encontré en el sector del desguace y el recambio el espacio idóneo para desarrollar mi oficio.

La gastronomía es un pilar fundamental de la identidad gallega, ¿logró usted adaptarse a ella?

Me he adaptado completamente. Es más, mi plato preferido por excelencia es el cocido gallego. Le siguen muy de cerca los calamares y, por supuesto, el pulpo.

A nivel personal, formó usted una familia en Vigo vinculada a una figura histórica de la literatura gallega como es Celso Emilio Ferreiro. ¿Cómo conoció a su entorno?

Al poco tiempo de estar aquí, unos tres meses después de mi llegada, conocí a una joven. Al principio ignoraba por completo su árbol genealógico, pero con el tiempo supe que era nieta del gran poeta Celso Emilio Ferreiro. Nos casamos y tuvimos dos hijos: Benjamín y Alicia Emma, que llevan los apellidos Ferreiro Kwame. Aunque actualmente estamos divorciados, mantenemos un trato excelente, marcado por la cordialidad y el respeto mutuo.

¿Llegó a tener usted algún contacto con la memoria o el legado del poeta de Celanova?

A Celso Emilio Ferreiro no pude conocerlo en persona, puesto que él falleció en 1979, el mismo año en que nació mi exmujer. Sin embargo, conozco bien su obra y sus poemas. Además, he visitado en diversas ocasiones su tumba en Celanova; la última de ellas con motivo del sepelio de mi suegro, Luis Ferreiro, un hombre de inmensa cultura del que aprendí muchísimo.

Como deportista, ¿mantiene usted afición por el fútbol o el seguimiento de algún equipo local?

En África jugaba al fútbol de forma activa, pero al llegar a España tuve que priorizar el trabajo para garantizar la subsistencia de mi familia antes que buscar una carrera deportiva. En cuanto a afición, simpatizo con dos clubes: soy del Celta de Vigo "por parte de madre", porque es la ciudad que me da el sustento, y del Real Madrid "por parte de padre". Siento un gran afecto por ambos.

Para concluir, ¿cuál es su gran aspiración o proyecto de futuro para poder realizar en Vigo?

Mi máxima ilusión es llegar a establecer mi propio negocio independiente: una empresa dedicada a la compraventa de piezas y recambios de automóvil, aplicando todo el conocimiento que he acumulado tras tantos años de esfuerzo en la mecánica.

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