La Iglesia pone en valor su conjunto histórico en Vigo
El Marco acogió ayer la inauguración de Jornadas Nacionales de Patrimonio Cultural de la Iglesia
El Marco acogió ayer la inauguración de las Jornadas Nacionales de Patrimonio Cultural de la Iglesia, un encuentro que reúne hasta el 26 de junio a especialistas de toda España para analizar la conservación, difusión y transmisión del patrimonio eclesiástico. Bajo el título “Habitar la belleza: arte, territorio y transmisión de la fe”, el programa incluye ponencias y visitas patrimoniales en Vigo, Baiona, Oia, Tui y Valença do Minho.
El conselleiro de Cultura, Lingua e Xuventude, José López Campos, destacó durante la apertura el compromiso de la Xunta con la conservación de los bienes eclesiásticos por su “alto valor artístico, cultural e histórico”. En este sentido, recordó que el gobierno autonómico destinó 2,42 millones de euros desde 2019 mediante convenios con las seis diócesis gallegas para actuar en monasterios, abadías, conventos, conjuntos catedralicios y otros monumentos declarados Bien de Interés Cultural.
Durante la inauguración, el alcalde de Vigo, Abel Caballero, reivindicó el papel del patrimonio religioso como parte de la identidad cultural de la ciudad y defendió la colaboración entre administraciones para garantizar su conservación. “No podemos dejar que desaparezca el patrimonio cultural de la Iglesia, porque es el patrimonio cultural más importante de Vigo. No es solamente que una parte de la población profese una determinada fe, sino que es nuestro patrimonio”, afirmó.
Por su parte, el obispo de Tui-Vigo, Antonio Valín, destacó la importancia de preservar el patrimonio cultural eclesiástico como una herencia colectiva y defendió la colaboración entre instituciones para mantener vivo un legado que “habla” de la historia, la fe y la identidad de los pueblos.
Por su parte, el párroco de Nuestra Señora de la Soledad, Alberto Cuevas, inauguró las jornadas con una reflexión sobre el patrimonio como “fuente y puente de evangelización”. Cuevas señaló que estos bienes no deben entenderse solo como objetos históricos, sino como elementos capaces de transmitir una experiencia cultural y espiritual. “El patrimonio de la Iglesia no es un objeto, es una experiencia habitada”, indicó.
Las jornadas continuarán con actividades en Valença do Minho, Oia, Baiona y Tui, donde se abordará el papel del patrimonio material e inmaterial, la gestión de los bienes culturales y las nuevas formas de comunicar su valor a la sociedad actual.
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