Homenaje al vigués que unió el Atlántico y el Pacífico con palabras
El investigador Clark Limtiaco, de la isla de Guam, ensalzó la figura del marinero Gonzalo de Vigo, que participó en la expedición de Magallanes
La historia del marinero vigués Gonzalo Álvarez Martínez, conocido como Gonzalo de Vigo, quien desertó de la expedición de Magallanes en 1522 en las islas Marianas, concretamente en la de Guam, en el Pacífico, sigue siendo objeto de estudio e investigación cinco siglos después de que fuera encontrado en el archipiélago por otra expedición española, la de García Jofre de Loaísa.
Ayer, Vigo fue escenario de un homenaje a este personaje, bautizado como el ‘Robinson Crusoe’ gallego en el quinto centenario de dicho encuentro, en el que participó como representante de la isla de Guam, el investigador y profesor Clark Limtiaco.
Lo más curioso es que este reconocimiento es un evento espontáneo que cada año se traslada a la ciudad natal del marinero de la mano de un grupo de personas conectadas a través de redes y a los que les mueve su interés por conocer más de esta historia vinculada de alguna forma a sus antepasados.
Entre ellos se encuentra Clark Limtiaco, que hace ocho años se trasladó a Arteixo a vivir. “Hice lo contrario a Gonzalo de Vigo”, señalaba ayer. Durante la celebración religiosa en la Concatedral destacó la figura del marino como el “primer hombre que unió el Atlántico y el Pacífico con palabras”, al conseguir que dos mundos “lograran entenderse”. Y esto fue así porque la expedición española que llegó a la isla de Guam el 5 de septiembre de 1526 logró entenderse con el pueblo chamorro gracias al vigués, que hizo de intérprete y de guía.
Limtiaco asegura que “allí se sabe muy poco de esta figura porque la historia está contada desde el punto de vista estadounidense, pero él fue muy importante, tuvo una gran acogida en la isla con años de convivencia”. Él mismo señala lo importante que fue el paso español por la isla, “guardamos muchas costumbres, la religión, la gastronomía..” Sin embargo, el idioma se ha ido perdiendo, “mis bisabuelos fueron la última generación en hablar castellano, de ahí que comenzara a investigar”. Para ello, se trasladó a México y después a Galicia.
Cuenta cómo “Nuestro idioma chamorro es una mezcla de palabras, así utilizamos algunas comunes como el buenos días o buenas tardes y curiosamente, sí hablamos de gallegos pero no de madrileños, valencianos o andaluces.. Y eso creo que puede deberse a la tradición de marineros”.
Junto a él otros dos gallegos que unieron lazos por la misma historia y que cada año viajan a Vigo para colocar flores en la estatua del “Robison gallego”, situada en el puerto, junto a A Laxe. Uno de ellos comenzó a rastrear la huella de Gonzalo de Vigo y los hechos que rodearon a su estancia en las islas Marianas por sus antepasados también marineros.
Al acto de reconocimiento de ayer se sumaron dos vecinos, padre e hija, quienes se sorprendieron de que el homenaje en una fecha tan señalada no tuviera el respaldo de ninguna asociación o entidad.
Los participantes en el homenaje coincidieron en que todavía quedan mucha historia por descubrir sobre las aventuras de Gonzalo de Vigo. “En cuatro años en la isla es muy probable que tuviera descendencia y tampoco se sabe qué pasó después, dónde murió o dónde están sus restos”, señala el investigador de origen chamorro. Tampoco se sabe qué les pasó a los dos portugueses con los que Gonzalo de Vigo desembarcó de la expedición de la vuelta al mundo al paso por las islas Marianas.
Una vez fue encontrado en 1526, pidió perdón para poder regresar a España y unirse a la expedición, pero nunca se supo si finalmente fue uno de los pocos supervivientes que logró regresar con vida, tras una dura travesía repleta de desastres y tragedias.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
Fútbol | Copa Vigo
El Valladares se hace con la Copa Vigo y acaba con su maldición
Tenis | WC 500 College Park
Martín de la Puente se queda a las puertas del pleno en Maryland