Un hogar temporal para mujeres y madres: “Fue mi salvación”

La Iglesia, con la crisis de la vivienda

El proyecto CLARA de Cáritas ofrece vivienda provisional con acompañamiento integral a mujeres con hijos, las más castigadas en el acceso al mercado inmobiliario

Las tres usuarias actuales de la vivienda de Cáritas, en la cocina que comparten.
Las tres usuarias actuales de la vivienda de Cáritas, en la cocina que comparten. | Atlántico

Cuando María conoció a Silvia del Riego, trabajadora social, fue como “si me encontrara con mi ángel de la guarda”. Esta mujer, de 44 años, madre de dos hijos adolescentes, había vivido un auténtico infierno desde que se vio obligada a huir de su país, Honduras, tras quedarse viuda y ser amenazada de gravedad por las maras violentas que le exigían un impuesto revolucionario al que no podía hacer frente.

Ahora puede contar su historia desde un lugar seguro, aunque bajo otro nombre por temor, mientras toma impulso para tratar de recuperar una vida que de la noche a la mañana se partió en dos. “Yo vivía con normalidad, tenía mi trabajo, mis ingresos, hasta que murió mi esposo y comenzaron las extorsiones. Me amenazaban con secuestrar a mis hijos y tuve que huir”, explica.

Tras llegar a Vigo a casa de un conocida todo su mundo se vino abajo hasta el punto de que acabó durmiendo en una estación durante varios días con sus hijos. Se vio sin dinero, engañada, sin recursos y sin nadie a quien acudir, “me sentía inútil”. Fue entonces cuando llegó hasta Cáritas y tras estudiar su caso, le dieron “la mejor noticia del mundo, fue mi salvación”, podía entrar en el proyecto CLARA.

Silvia del Riesgo es la encargada de dicho proyecto, que ofrece vivienda temporal a mujeres y madres con hijos con un acompañamiento integral. “No es solo una casa, es un acompañamiento en todos los aspectos que la mujer usuaria pueda necesitar, tanto laboral, como social, económico, sociaoeducativo, psicológico, asesoría jurídica… Es decir, ponernos a su disposición todos los recursos que tiene Cáritas”, afirma la trabajadora social.

De esta forma, las mujeres con hijos que llegan a esta vivienda encuentra en ella “un espacio seguro, donde la persona se siente tan en su casa que puede coger y respirar profundo, para poner orden en su vida, durante un tiempo máximo de estancia de un año”, señala. Silvia indica que, por desgracia, “la parte económica es muy importante. Si una persona no tiene un trabajo fijo o uno que le permita alquilar una vivienda, es muy complicado que con hijos además pueda sostener un hogar”. El inmueble es en realidad, una sola vivienda, pero dividida en tres plantas, lo que supone contar con tres pisos y espacios compartidos como la cocina, la terraza o la lavandería. Son dependencias independientes para que las familias tengan su propio lugar de forma “digna y cómoda”.n

Usuarias con perfiles diferentes, sin red de apoyo

La crisis de la vivienda se ha notado en el aumento de la demanda de recursos como el que ofrece Cáritas. Silvia asegura que “no hay un perfil definido de las mujeres que llegan, aunque en estos momentos hay más personas inmigrantes, también hay mujeres de aquí sin red de apoyo, y con muchas dificultades para alquiler al tener hijos”. El inmueble fue donado por una orden religiosa pero “es una lástima que habiendo tantas viviendas vacías no se puedan destinar a recursos como este”.

A lo largo del año en el que las usuarias viven en la casa y gracias a la red integral la mayoría logra el impulso que necesita para normalizar su vida. “Después, hacemos seguimiento y estamos en contacto”, explica la trabajadora social, quien mantiene un vínculo muy especial con estas mujeres. Las usuarias pasan primero por los servicios de acogida y atención primaria de Cáritas. Deben ser mujeres y/o madres monoparentales, estar en situación de exclusión, con graves dificultades para una vivienda y se requiere su participación activa en actividades y búsqueda de empleo y formación. En 2025, la intervención de este proyecto atendió a un total de 33 personas beneficiarias.

Silvia del Riego, trabajadora social y responsable de CLARA.
Silvia del Riego, trabajadora social y responsable de CLARA.

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