Historias y secretos que guarda la vieja cárcel de Vigo y el “Caso REACE”
Episodios vigueses
La vieja prisión provincial de Vigo, que compartía espacio con los juzgados en la calle del Príncipe, guarda muchos secretos, algunos más importantes que otros. Tuve ocasión de conocer y conversar con personajes de la historia reciente de Galicia que pasaron por allí, en diversas épocas, como el propio Valentín Paz Andrade y varios dirigentes obreros de aquellos iniciales años 70, detenidos por la entonces temible Brigada Político Social. Pero el mayor secreto nunca desvelado fue cómo murió realmente uno de los personajes claves del “Caso REACE”, cuyo fallecimiento se atribuyó a una intoxicación de gases en la ducha cuando se estaba aseando, inverosímil historia para sacarlo de en medio antes de que hablara. Gracias al “Caso REACE” pude conocer a don José Maria Gil Robles, a quien entrevisté en el hotel Bahía, cuando vino a defender a un funcionario de la CAT (Comisaría de Abastecimiento y Transportes) que descuidaba su deber de comprobar adecuadamente las existencias de aceite con las que se trasegaba. Realmente lo cogieron como chivo expiatorio para que otros escaparan. Mi entrevista con Gil Robles está grabada y depositada en el Arquivo Sonoro de Galicia. El día que aparece “muerto en la ducha” de esta prisión, el presidente de la empresa Isidro Suárez, yo era corresponsal en Vigo de Europa Press. La noticia llegó enseguida a Madrid, y desde allí me llamaron para que investigara.
El “Caso REACE (Refinerías de Aceite del Norte de España S.A), situadas en Guixar, compañía fundada por Rodrigo Alonso Fariña, persona de gran predicamento social en Vigo, cuando se descubre el robo era al tiempo presidente del Real Club Celta de Vigo. ¡Casi nada! En 1968 el presidente y consejero delegado era Isidro Suárez Díaz-Morís, aunque Rodrigo Alonso seguía formando parte del consejo de administración. Otros miembros del consejo eran Nicolás Franco Bahamonde —hermano de Francisco Franco—, que en la fecha del juicio era el embajador de España en Portugal--, Jorge Alonso de la Rosa y Alfredo Román Pérez. Al que quería pescar Gil Robles era al hermano de Franco, pero el presidente del tribunal de la Audiencia de Pontevedra, Mariano Rajoy padre, desestimó todas sus preguntas sobre el famoso Nicolás “por improcedentes”. Franco todavía estaba vivo.
El robo de REACE supuso la desaparición de 4 036 052 kg de aceite de oliva, propiedad de la Comisaría General de Abastecimientos y Transportes (CAT), valorados en 167 615 172 pesetas de la época. La empresa se dedicaba a almacenar productos oleicos en sus silos de Guixar. La CAT alquilaba sus instalaciones para guardar suministros de aceite de oliva en sus silos, y así poder intervenir en los precios del mercado. Los depósitos debían estar precintados. Sin embargo, la empresa vulneraba los precintos y comerciaba con el aceite vendiéndolo a los conserveros de Vigo, por lo que obtenía grandes beneficios que se repartían sus administradores. Estaba bien calculado el robo, pensando en que la CAT nunca reclamaría una cantidad superior a la que seguían conservando en los depósitos. Para disimular el robo, hasta pretendieron llevar los depósitos con agua.
El Director Gerente de la Compañía, José María Romero González, se vio obligado a denunciar el fraude en los juzgados de Vigo al no disponer del aceite reclamado, luego apareció muerto con su familia en Sevilla, y apareció una carta dirigida al juez confesando que era un suicidio. El presidente de la Compañía, Isidro Suárez, fue detenido en un tren rumbo a Bilbao, cuando se daba a la fuga y arrojó por la ventanilla del tren un paquete conteniendo una gran cantidad de dinero en efectivo, así como divisas, fruto del robo. Antes había ordenado a José María Romero rellenar los tanques con agua para intentar ocultar el fraude, lo que no se llegó a realizar, pues resultaría inútil ya que la comprobación del contenido de los depósitos podía realizarse con un calibrador que detectase la densidad del líquido.
El 21 de octubre de 1974 comenzó el juicio en la sección primera de la Audiencia Provincial de Pontevedra. El tribunal estaba presidido por el titular de la Audiencia Mariano Rajoy Sobredo —padre de Mariano Rajoy Brey—. Sostenía la acusación pública el Fiscal Jefe de la Audiencia Provincial de Pontevedra, Cándido Conde-Pumpido Ferreiro —padre de Cándido Conde-Pumpido Tourón—. Rodrigo Alonso Fariña, considerado principal responsable y beneficiario del fraude, fue condenado a 12 años de cárcel y a pagar, por responsabilidad civil, 167 millones de pesetas. Para entonces, el Presidente de la Compañía, Isidro Suárez, había fallecido en la cárcel, cuando se estaba duchando, según la versión oficial por asfixia al producirse una fuga de gas. Nunca se aclaró realmente. En el año 2011, los tanques de la empresa fueron demolidos. En 1987 el caso fue llevado al cine en la película Redondela por el director catalán Pedro Costa Musté y se centra en la intervención de Gil Robles como abogado. Yo estuve en el rodaje, que se llevó a cabo en el hotel Bahía y en el edificio e Príncipe y conté lo que sabía del caso y mi entrevista con Gil Robles.
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