La historia se escribe de muchas formas
La diversidad de placas en las calles de la ciudad evidencia el paso del tiempo de una manera única y artística
Con la excepción de las calles renombradas tras el franquismo (poco más de una docena en toda la ciudad), Vigo conserva –en la medida de lo posible– todas las placas identificativas de su callejero a lo largo del tiempo. Es una forma diferente de evidenciar el paso del tiempo en una urbe con siglos de historia a sus espaldas.
Uno de los lugares en los que más se puede observar este fenómeno es el Casco Vello de la ciudad. Allí conviven no sólo las placas al estilo ‘portugués’, hechas en azulejo y con una cenefa artística en azul oscuro sobre blanco; sino también las talladas en piedra blanca o grisácea y las esculpidas en bronce, más recientes. En todas ellas se pueden observar detalles para ordenarlas cronológicamente, ya que algunas presentan el escudo antiguo de la ciudad, en el que sólo figuran el olivo y el Castillo de San Sebastián. En el moderno, que data de 1917 gracias al trabajo del cronista Avelino Rodríguez Elías, también aparece el mar simbolizando la Ría de Vigo, uno de los emblemas de la ciudad. Esta es la versión que aparece en las placas talladas en bronce que se pueden ver, por ejemplo, en Praza da Princesa o en la Avenida de la Segunda República. Esta última, de hecho, cuenta con una placa única en la que aparece la bandera tricolor.
Las más modernas, y más expandidas por la ciudad, son blancas, manufacturadas en aluminio, y con letras claras y minúsculas. Serán sustituidas pronto (el Concello ya licitó estos trabajos) por otras con un borde rojo y letras mayúsculas con un diseño más bien minimalista.
Contenido patrocinado
También te puede interesar