Los Hermanos Misioneros de Teis están al borde del cierre
El mes pasado se retrasaron en el pago de las nóminas al llegar tarde la subvención
Los Hermanos Misioneros de los Enfermos Pobres de Teis llevan 43 años en la ciudad y no es la primera vez que piensan en el cierre por la falta de fondos para asumir el cuidado de tantas personas. Actualmente, tienen acogidas a 220 personas y la demanda crece desde que empezó la crisis y más en estas fechas con la llegada del frío.
Antes había algunos días en los que teníamos que habilitar un salón grande que tiene unos sofás cómodos, les dábamos ropa limpia, una ducha y la cena a los que venían. Ahora ese salón lo tenemos que usar todos los días, explica el hermano José Antonio Donaire con su buen ánimo de siempre. Vigo necesita esta institución como el comer, son enfermos pobres y sin un sitio como este la sociedad tendría un problema, recuerda.
La congregación destina unos 3.000 euros diarios para ofrecer desayunos, comidas y cenas a los internos, y cuenta con 20 personas contratadas para atender a estas personas. Los ingresos que reciben de las distintas administraciones no son suficientes (algo más de 100.000 euros de la Xunta de Galicia y cantidades menores de Concello de Vigo y Diputación de Pontevedra). Hay también un porcentaje de internos que aportan una parte de su paga, casi siempre pensiones no contributivas. Sin embargo, ellos siempre han confiado en la Providencia divina para completar los ingresos que necesitan. La gente nos ayuda mucho, nos da comida y hacen aportaciones. Si no fuera por eso hace tiempo que habríamos cerrado, señalan.
Actualmente, quedan diez hermanos en la congregación, que antes hacían de enfermeros, psicólogos, cocineros y así hasta 8 o 10 oficios. Los hermanos trabajan todo el día en la casa y se levantan a cualquier hora de la noche cuando un enfermo o un transeúnte necesita sus cuidados o cuando la Policía viene de madrugada con una persona a la que cortan el pelo, afeitan, duchan, curan las heridas que traen a veces de caminar y les ofrecen una muda. Sin embargo, la normativa de la Xunta les obligó a contratar personal titulado. Son 20 empleados, pero la Xunta solo mantiene a la mitad. El mes pasado no pudieron hacer frente al pago de los salarios porque hubo un retraso en la subvención. n
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