El gusto por la tierra consolida la huerta urbana pionera tras 13 años
El primer espacio público cultivado en Vigo, la finca de Pedro Alvarado en Teis, acoge a 62 usuarios que disponen de 6 metros cuadrados de terreno cada uno
“Yo tengo un huerta en Chapela, pero viniendo aquí siempre se aprenden cosas nuevas, se conoce a mucha gente y pasamos el rato”. Berto, vecino de Teis, es uno de los 62 usuarios que se dan cita en la huerta urbana de Pedro Alvarado. Este espacio fue el primero de los seis que actualmente ofrece el programa municipal, que en los trece años de vigencia de la iniciativa, dieron formación a más de 2.800 vigueses, repartidos entre los 13.000 metros cuadrados del propio Alvarado, y también en Navia, Fontáns, Ramón Nieto, Sardomela y Camelias.
Los participantes tiene un perfil variado, desde jubilados a jóvenes llevados por la curiosidad, pasando por consumidores comprometidos con la producción ecológica. Son jornadas de trabajo al aire libre que suponen un encuentro intergeneracional, en el que los más pequeños suelen acompañar a sus padres o abuelos. “Nos hablan un poco de todo, desde cómo hacer el compost a cómo plantar en bancales y airear el suelo para los nuevos cultivos”. Berto está en su segundo año, en el que según afirma, “nos dan más libertad”. De los semilleros sacan tomates, pimientos, cebollas, berengenas, lechugas, rabanillos, calabazas, apio o espinacas. “Antes de iniciar esta plantación recogimos las habas de invierno y preparamos el terreno”. Al igual que a sus compañeros, el gusto por la tierra lo llevó a poder gestionar un pequeño espacio de 6 metros cuadrados. Berto no falta a su cita dos veces por semana, el jueves por la tarde y el sábado por la mañana. “Aún no pude comer nada cultivado por mí, pero lo estoy deseando”, afirma. Para los usuarios es una escapada, un refugio rural en plena ciudad.
Para poder acceder a uno de estos terrenos hay que inscribirse previamente en el 010 o directamente en la propia huerta. Es obligatorio hacer un curso de contenidos, relacionados con la planificación de una huerta, las técnicas básicas para llevar a cabo un cultivo ecológico, fertilización natural, rotación de cultivos, control ecológico de plagas y el mantenimiento estacional de las parcelas. El periodo formativo de este año ya se impartió del 14 al 16 de abril en tres grupos.
Desde 2016 se incorporó un segundo nivel para participantes con experiencia previa, otorgándoles mayor autonomía en la gestión de sus espacios. El uso de las huertas urbanas se limita a dos años y asegurar la rotación de los usuarios.
Integrado en "Vigo, camiño a camiño"
El programa de huertas urbanas se integró dentro de la propuesta municipal “Vigo, camiño a camiño”. Así, forma parte de las actividades de educación ambiental, voluntariado y rutas naturales. El momento más delicado de su trayectoria llegó con la pandemia, en la que se tuvieron que adaptar los protocolos. Tras las limitaciones de 2021, fueron retomando progresivamente su actividad, limitando aforos y con reserva de cita previa. En la actualidad, recuperó su dinámica. Fuentes del Concello destacan “su importante función educativa, ambiental, social y comunitaria”.
Además de fomentar la agricultura ecológica y la alimentación saludable, favorece la regeneración de espacios urbanos, la convivencia vecinal y la sensibilización ambiental. “Esta experiencia municipal sirvió como referencia para otras iniciativas de la ciudad, especialmente llevadas a cabo con centros escolares”, apuntan dichas fuentes.
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