El guardia civil de Vigo que salvó la vida a un comensal: “Actué en automático al ver que se estaba asfixiando"

El jefe de destacamento de seguridad de la Guardia Civil de Vigo, David Sánchez Ouzande, estando fuera de servicio, salvó la vida de un comensal atragantado en un restuarante

El sargento David Sánchez Ouzande, en el puesto de la Guardia Civil de Vigo.
El sargento David Sánchez Ouzande, en el puesto de la Guardia Civil de Vigo. | Atlántico

En su larga trayectoria profesional como guardia civil, el jefe del destacamento de Seguridad de Vigo, David Sánchez Ouzande, no se había encontrado nunca en una situación como la del sábado pasado. Estaba de día libre en Nigrán y fue con su pareja a comer a un restaurante. No estaba de servicio, pero se topó de repente interviniendo con rapidez y tranquilidad para salvar la vida de un comensal de edad avanzada. “No sé si será deformación profesional, pero actué en automático”, explica.

Relata que “estábamos comiendo con normalidad, cuando vi que un joven de la mesa de al lado en la que celebraban un cumpleaños se levantó y se montó un poco de revuelo. Vi que se acercaba a la mesa que estaba detrás de mí y donde había una pareja de edad avanzada, y le preguntaba al señor si se encontraba bien. Me di cuenta de que el señor se estaba atragantando".

Fue en ese momento cuando el sargento no se lo pensó, se levantó y fue rápidamente hacia el hombre. “El joven le estaba intentando ayudar, dándole palmadas, pero cuando el señor bebió líquido y vi que se ponía azul por falta de oxígeno, le cogí y comencé a practicarle la maniobra de Heimlich, con la suerte de que salió bien y pudo expulsar el trozo de patata que le obstruía las vías”, afirma.

Fueron hasta siete u ocho contracciones hasta que pudo liberar las vías respiratorias del comensal, que tras el susto, “se sentó un momento, pero dijo encontrarse bien”. Desde el restaurante ya habían llamado al personal de emergencias, que llegó de inmediato y confirmó que la maniobra del sargento había sido clave para evitar un desenlace trágico. “Estuvieron con él, le atendieron y comprobaron que durante las maniobras no le había hecho daño alguno y aunque le ofrecieron ir a un centro de salud por precaución, él dijo encontrarse perfectamente y declinó ir”.

“Fue después, al sentarme cuando me puse nervioso, pero en ese momento, ni lo pensé”, asegura el héroe de esta historia, pese a que él le resta importancia. “El ánimo de ayudar es algo innato en las personas, se vio en ese momento... lo único es que yo supe qué había que hacer”, resalta, mientras incide en que “debería ser fundamental que todo el mundo supiera realizar este tipo de maniobras”. En su caso, era la primera vez que la ponía en práctica aunque la había ensayado en múltiples ocasiones, ya que “tenemos formación periódica. No tenemos los conocimientos de un sanitario, pero estamos preparados para actuaciones básicas en primeros auxilios”.

La reacción del comensal y su mujer fue de agradecimiento, también desde el restaurante, donde los clientes estaban asustados por lo que podía haber pasado. Para el sargento, “fue muy satisfactorio”, de hecho reconoce que “es quizá en todos los años en el cuerpo una de las situaciones de más satisfacción personal, porque salvar una vida siempre es gratificante”.

Recuerda que la Guardia Civil tiene un objetivo: el de ayudar a la ciudadanía, “por algo somos la Benemérita", un título honorífico concedido en reconocimiento a sus servicios excepcionales y humanitarios.

Contenido patrocinado

stats