Guada, la inspiración viguesa de quien llamaban Rayden
David Martínez Álvarez aborda en su tercera novela, “El taller de los niños interiores”, los traumas de la infancia
David Martínez Álvarez, antes Rayden, habla en su último libro de traumas infantiles: “Son sentimientos de traición, abandono, injusticias, castigos que crean vocaciones como forma de huida. Es un tema muy interesante”, afirma el autor que para su obra coral volvió a escoger Madrid. “Con lo complicado que fue crear a los personajes, no quería cambiar de localización, volví a situar la trama en Madrid, en los lugares que transito y que agrupan a mis protagonistas, sin duda es un secundario de lujo”.
Con el título “El taller de los niños interiores”, hace un llamamiento para reencontrarse con ese ser que cada uno llevábamos dentro. “Mi niño interior está contento, lo escucho, pero no lo mimo, no caigo en eso”.
Con su tercera ficción bajo el brazo, vino a Vigo, ciudad donde encontró la inspiración para su psicóloga, el eje alrededor del que giran todas las historias. Fue el nombre de la periodista Guada Guerra la que le cautivó. “El año pasado, en medio de las entrevistas de promoción, estaba pensando este personaje y durante una conversación con Guada, ella me dijo que también estaba escribiendo una novela (‘Las cosas que nos pasan’) y entonces lo vi, era el nombre de mi psicóloga”. Ella es, en palabras del David Martínez, “la profesional que rompe con el señor salud mental que impide que las nuevas formas de llegar a la sociedad actual. Tiene que haber terapias para todos, pero no para toda la vida. Guada es aire fresco dentro de la psiquiatría”.
Con sus obras anteriores comparte un estilo muy reconocible, asegura que le sale casi sin querer, “mis amigos me dicen que vivo todo con poesía hasta para hablar, sería muy difícil importar una forma de escribir”.
Reconoce que lo que le resulta más difícil como escritor es la creación de los personajes, que ocupan poco a poco su vida. “Después de medio año, en el momento en que empiezo a escribir la historia ya forman parte de mi vida y ocupan un lugar más importante de lo que podría ser en el plano físico. Por tanto, al acabar de escribir tuve que pasar por un duelo de despedida muy duro, sin fase de negación, hay que aprender a soltar, lo pasé incluso peor que al dejarlo con algunas parejas”.
Mérida, una guía de museo; Coral, periodista frustrada; Ovidio, productor audiovisual; Guzman, un consultor víctima de abusos; Tirso, un escritor traumatizado; Seila, una editora llegan a la consulta de Guada, cada uno con una historia que el escritor saca de sus propias vivencias. “Es lo que me encuentro, suelo ir a la Casa Sorolla a recargar energías, un día me fijé en una de las guías y pensé cómo sería su vida, así surgió Mérida; también tengo amigos en el periodismo y conozco el mundo de la edición y la música”.
En un guiño con su primera novela “El acercamiento de la mujer cactus y el hombre globo” recupera a Coral, la mejor amiga de Sahara, que también sale, ahora embarazada.
Si conocerse a uno mismo y superar sus traumas ayuda, David Martínez Álvarez es rotundo: “Estoy donde quiero estar, por el momento”.
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