El Gobierno solo regularizó en dos meses a un 1% de migrantes en Vigo
Asociaciones critican el atasco y el daño a los solicitantes, más de un millar, ante la urgencia de legalizar su situación
La regularización de migrantes se está convirtiendo en Vigo en un proceso cocinado muy a fuego lento. Algo que no siempre casa con la situación de los solicitantes, en algunas ocasiones apretados por la necesidad de regularizar su situación en España. Diferentes asociaciones involucradas en el trámite de las peticiones y en los informes de vulnerabilidad han señalado la lentitud de la Administración a la hora de aceptar primero la solicitud y de aprobarla después. En Vigo, el ritmo está muy por debajo de la media nacional: Solo el 1% aproximadamente ya tiene la condición aceptada y regulada, frente al 10% que marca el resto de España. Del más de un millar de peticiones que han gestionado tanto Accem como SOS Racismo y Provivienda, tan solo ocho han contado con la aprobación definitiva en dos meses.
El proceso para tramitar la regularización abrió el pasado 20 de abril. En Vigo, se estimaba la presentación en torno a 5.000 solicitudes, muchas de ellas son de personas en situación irregular, llegadas de Colombia o Venezuela. Pero no todas las tramitaciones han recorrido el mismo camino. Esther Lora, abogada de SOS Racismo encargada del proceso, aseguró que desde la asociación hay un síntoma de caos y desorden por la lentitud de la gestión por parte del Gobierno. Eso provoca que, ante dos peticiones distintas presentadas el mismo día y hora, una pueda estar ya aprobada y la otra todavía en ‘stand by’. “Se está produciendo un tapón muy grande y mucho desorden. De las 800 peticiones que hemos presentado, solo 7 han sido aceptadas”, indicó.
Con un proceso que cerrará el próximo 30 de junio, las resoluciones podrán seguir emitiéndose de forma favorable una vez pasada esa fecha. Desde la administración se estiman tres meses como máximo para completar todo el proceso, desde la presentación hasta el trámite y la posterior resolución positiva. Tiempo que no todos los solicitantes están dispuestos a esperar. “Están muy estresados. Ven que a su vecino le ha llegado la notificación como aceptada a trámite y a ellos no, y se genera un nerviosismo. Más aún cuando han presentado antes toda la documentación”, señala Lora. Eso solo sucede en adultos, no en niños menores de 15 años. Su trámite es resuelto por la Subdelegación del Gobierno y su respuesta es más ágil. “Veo mucha necesidad en ellos. De que se apruebe lo antes posible, de cambiar su vida con este trámite. Pero el tapón que existe a día de hoy es importante”, señaló Lora, de SOS Racismo.
Accem también ha sido una de las entidades colaboradoras para presentar la documentación. Se ha realizado a través del programa Gadea, para asesoramiento a personas extranjeras. A falta de pocos días para el cierre de solicitudes, se han presentado 83 peticiones, de las que han sido elevadas a trámite aproximadamente la mitad. Solo una ha sido aceptada. Otras como Vida Digna, encargados de gestionar el informe de vulnerabilidad, aseguraron que expidieron más de 300 en los dos meses que lleva en marcha.
“Por fin saldré de un bucle de cinco años en el ámbito laboral”
La regularización para los migrantes es aliviar muchas de sus preocupaciones. Para Alejandro Lara, guatemalteco de 33 años y residente en Vigo, ver aceptada su petición sería ponerle fin a cinco años de oscurantismo laboral, la gran dificultad que afrontan los migrantes en situación irregular. “Para tener un permiso de residencia necesitas un contrato de trabajo, y para tener un contrato de trabajo necesitas tener permiso de residencia. Por fin saldré de ese bucle de cinco años en el ámbito laboral”, señaló. Durante este lustro, indicó que ha tenido suerte en ir encontrando en su camino personas que se han arriesgado por él para obtener un sueldo, aunque reconoce que los dos primeros años en Vigo fueron complicados por la adaptación a la cultura. “Empecé haciendo algunos recados, hasta que me preguntaron si sabía hacer el trabajo de oficina. Ahí empecé a ir cada vez más, hasta ya casi todos los días”, aseguró.
Lara ya ha presentado la documentación, aunque todavía no obtuvo respuesta. Está convencido de que, tarde o temprano, su situación será legalizada en España, y por ello se muestra tranquilo, aunque “quiero poder cotizar, o hacer cosas tan simples como poder ir a mi país. Llevo todo este tiempo sin visitar a mi familia”. De hecho, en este tiempo fallecieron sus abuelos en Guatemala y no pudo asistir a sus funerales.
Totalmente adaptado ya a Vigo, su futuro pasa por regular su situación y hacer su vida en la ciudad. Un lugar del que se enamoró por su sencillez, su gente y sus oportunidades: “Es una ciudad que me acogió muy bien. Tengo muy buenos amigos de aquí. Es donde quiero estar”. Otra solicitante, una joven peruana con dos hijos a su cargo, consiguió un contrato de trabajo tras ser aceptada a trámite su petición (se autoriza provisionalmente a trabajar legalmente tras ese paso). Eso la llenó de felicidad, después de casi dos años en la ciudad. Ahora, a la espera de la aceptación, las preocupaciones se han tornado en más generalizadas, como el pago del alquiler.
Últimos días
La presentación de solicitudes para la regularización de migrantes finaliza el próximo 30 de junio. Por tanto, se encara ya los últimos días. Los requisitos principales que se exigen para ser aceptada a trámite son: carecer de antecedentes penales, encontrarse en España antes del 1 de enero de 2026 y poder demostrar una estancia en el país superior a cinco meses, a través de citas médicas, tickets de compra o movimientos de la PassVigo. Las primeras dos semanas tras la apertura de plazo fueron, según las diferentes asociaciones, un caos ante la desinformación de las administraciones y la complejidad por parte de algunos países de emitir el informe de antecedentes penales.
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