Vigo y Santiago estrenan línea cuántica de comunicación segura
Universidad
Una instalación de fibra óptica cifrada con criptografía cuántica funciona desde ayer entre ambas ciudades y permite enviar mensajes sin posibilidad de interferencias
“Desde este lugar y en este momento queda escrita una nueva página de la historia”. Este es un pequeño fragmento del primer mensaje enviado a través de la línea de comunicación cuántica terrestre puesta en funcionamiento este jueves entre Vigo y Santiago de Compostela. Es la más larga de España y una de las más grandes de Europa con 120 kilómetros que unen, concretamente, el Centro de Supercomputación de Galicia (Cesga) y el Vigo Quantum Communication Center (VQCC) de la UVigo.
Se trata de un proyecto liderado por el Cesga y que contó con la colaboración del VQCC. El acto inaugural tuvo lugar este jueves en la sede de este último porque en él se encuentra el aparato transmisor de la red, mientras que el receptor está en la instalación de la capital gallega. En la puesta en funcionamiento de esta conexión participaron el conselleiro de Educación, Román Rodríguez; el rector de la UVigo, Manuel Reigosa; el director científico del VQCC, Marcus Curty; el director del Cesga, Lois Orosa; la directora de la Axencia Galega de Innovación, Carmen Cotelo; y la subdirectora de RedIRIS de Red.es, Esther Robles.
Rodríguez apuntó durante su intervención que las aplicaciones prácticas de esta tecnología van desde “la protección de infraestructuras críticas, como redes eléctricas y sistemas de control de tráfico aéreo, hasta la seguridad de transacciones bancarias y datos de salud de la ciudadanía”. Señaló que un hito como el alcanzado este jueves marca “un antes y un después en la protección de las comunicaciones, garantizando una seguridad a prueba de futuros ataques”.
Por su parte, el rector de la UVigo insistió en la idea de que “juntos somos más fuertes” y, en este sentido, confirmó que eventos como este demuestran que “estamos en primera línea de vanguardia en el conocimiento a todos los niveles y no podíamos quedar fuera de aquellos campos ‘disruptivos’ como son la Inteligencia Artificial y las comunicaciones y computaciones cuánticas”. También hizo hincapié en que es un “ejemplo claro de colaboración entre diferentes organismos”, poniendo en valor la importancia de la colaboración público-privada y de “aprovechar el talento de los sietes campus gallegos, de los centros del CSIC y demás entidades colaboradoras porque sólo así seremos quien de dar batalla”.
En cuanto al director científico del VQCC, Marcos Curty, insistió en la importancia de las comunicaciones seguras para la sociedad: “Todos los que metemos nuestra tarjeta de crédito en internet o hacemos compras en línea sabemos que es fundamental que nuestras comunicaciones sean seguras, y lo mismo ocurre con empresas o gobiernos”.
Marcos Curty: “Es imposible interceptar la información cifrada así”
La línea de comunicación cuántica cuenta con una inversión de más de 850.000 euros y está dentro del proyecto “Planes complementarios en comunicaciones cuánticas” que abarca a 6 comunidades autónomas y al CSIC. El director científico del VQCC, Marcus Curty, señala que la principal característica de esta línea de fibra óptica es que se pueden enviar mensajes “de forma plenamente segura y cualquier usuario que interceptase los mensajes no puede obtener esa información independientemente de las tecnologías presentes o futuras que utilice”.
Aunque el sistema no deja de ser una línea de fibra óptica estándar –pero sin amplificadores, de ahí el reto de desplegarla a lo largo de 120 kilómetros, el triple de las instalaciones actuales en España–, el transmisor y el receptor establecen una clave criptográfica totalmente aleatoria que garantiza la seguridad de las comunicaciones gracias a la mecánica cuántica, que entra en juego en el modo de transmisión de la información: “El transmisor envía pulsos ópticos, pero la luz va muy atenuada a diferencia de la fibra óptica convencional, son pulsos de un único fotón”, explica Curty. El nivel de sensibilidad que se necesita para interceptar la información en un único fotón es tan elevado que no se puede hacer sin que el propio sistema lo detecte, haciendo imposible el espionaje.
El catedrático de la UVigo apunta también algunas aplicaciones inmediatas de esta línea de comunicaciones recién inaugurada: “En primer lugar, nos sirve como demostrador industrial. Las empresas que están interesadas en conocer esta tecnología tienen un lugar donde comprobar in situ que compartimos información de forma segura”. Curty señala que, además, es una herramienta de incalculable valor para los investigadores que, como es su caso, trabajen en el campo de la criptografía cuántica: “Cuando quieres probar estos protocolos, lo haces en un laboratorio. Ahora tenemos acceso a una línea de fibra óptica que funciona y que usar para hacer pruebas”. Además, servirá para, en un futuro, adherirse a la ‘European Quantum Communication Infrastructure’, con proyectos ya formados para conectar Galicia con Portugal y el resto de España.
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