Los furanchos despiden su peor temporada
Locales del área de Vigo despiden su época marcada por la poca afluencia de turistas y por las restricciones que evitaron el lleno
Llegó el final de julio y con esto también el cierre de los tradicionales furanchos, que acabaron todo su vino, pero no consiguieron mejorar las cifras de clientela del ejercicio pasado, en un año en el que creían que sería el de la recuperación definitiva.
Los locales de la zona han sufrido en sus carnes, la situación en la que una de las pocas buenas noticias es que se incrementó el cliente local. El Furancho de Fermín situado en Redondela da buena cuenta de esto, ya que “el 80% de los clientes este verano fueron personas de Vigo, A Guarda, Baiona… Los turistas, aunque se pasaron por aquí, fueron clara minoría.” De este modo, el gerente del local afirma que esperaban que este año todo volviese a la normalidad, pero que “tuvimos que adaptarnos a mitad de temporada a lo que estaba pasando”.
Siguiendo por esta línea, Jacinto, del furancho redondelés A Garonda, lo tiene claro. “Tuvimos una cantidad de clientes razonable para el contexto en el que estamos, pero sí que es cierto que el año pasado tuvimos más, seguramente porque la gente tenía muchas ganas de hacer vida social tras haber estado encerrada tanto tiempo" explica. La situación fue bastante semejante en el Furancho da Pigarreira donde Damián, hijo del dueño, asegura que no hubo los llenos absolutos día tras día como había antaño. “Se notó una gran diferencia, alguna jornada no teníamos a nadie y a la siguiente nos faltaban las mesas, es algo que nunca nos había pasado” comenta resignado. Además agradece su presencia a los clientes de siempre, que fueron los que continuaron al pie del cañón, debido a que “al final la gente de toda la vida va a seguir viniendo sea cual sea la situación, esta temporada nos la salvaron ellos”.
Sumado a esto, algunos locales optaron por la opción más radical y decidieron no abrir. Es el caso del furancho de A Balsa, el decano de Vigo. Este año permaneció cerrado por segunda temporada consecutiva. Los de Bembrive no abrieron tampoco por San Blas al no haber tenido lugar la romería. También el gondomareño A Ponte no abre sus puertas desde el verano del 2019 a pesar de que su intención a principios de año era volver al trabajo. “Siempre quisimos abrir, y seguimos queriendo, pero vimos como la situación se ponía más y más complicada y optamos por esta opción" explica una de las socias del negocio. El lado bueno es que en 2022 el público podrá disfrutar de su vino y comida si todo va según lo planeado, ya que “tenemos previsiones de volver y vamos a cumplirlas, dos años son muchos, pero tenemos la sensación de que hicimos lo adecuado, no queríamos correr el riesgo de perder dinero” explican en tono tajante.
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