El fundador de los “miguelianos” de Oia, ya en prisión por abuso sexual
Miguel Rosendo ingresó en el centro penitenciario Alcalá Meco-Madrid II en octubre tras confirmar el Supremo la pena de 9 años por abuso sexual continuado a una menor
El fundador de la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel ya está en prisión. Tras confirmar el Tribunal Supremo el pasado mes de mayo la condena de nueve años de cárcel por abuso sexual continuado con prevalimiento y penetración, Miguel Rosendo comienza a hacer efectiva la ejecución de la pena. Fuentes de Instituciones Penitenciarias confirmaron que ingresó en el centro penitenciario Alcalá Meco-Madrid II el pasado mes de octubre.
Rosendo fue detenido en diciembre de 2014 y permaneció cuatro años en prisión provisional (el máximo permitido) hasta la fecha del juicio. Antes de la sentencia, la Audiencia provincial dictó su auto de libertad con medidas provisionales. Fue en 2018.
El fallo le absolvió de la mayoría de los delitos por los que se enfrentaba a penas de entre 66 y 82 años de cárcel y le dejó solo como responsable de los abusos que cometió a una de las jóvenes que formaba parte del grupo desde que era una niña.
No quedaron probados el resto de abusos, agresiones sexuales y delitos económicos (de los que fue absuelto en la primera sesión del juicio), y tampoco prosperó el recurso de la acusación particular, que representaba a varias familias exintegrantes ante el Tribunal Supremo y por el que se abría una posibilidad de repetir el juicio. El caso fue el mayor escándalo en el seno de la iglesia en Vigo. La investigación llevó también llevó al banquillo a otros miembros de la orden y a la propia familia de Miguel, pero todos quedaron absueltos.
Tras la vista, en la que se dio a conocer cómo desde una herboristería, este hombre logró crear un grupo de fieles y levantar una edificación, la llamada “casa madre” con sus propias monjas y sacerdotes, Rosendo ya libre regresó a Madrid. Allí había huido después de que la Diócesis disolviera la agrupación de fieles después de las irregularidades denunciadas.
Parte de quienes fueron sus “bastones” y religiosas siguieron y siguen a su lado desde el principio, llegando a poner en marcha una campaña para lavar su imagen y defender su inocencia. Sin embargo, la Justicia confirmó que si bien no pudieron quedar demostradas todas las acusaciones que pesaban sobre él sí cometió abusos sexuales ratificando los nueve años de cárcel que ha comenzado a cumplir. Desde la última sentencia del Supremo, ni él ni quienes le apoyan han vuelto a manifestarse. Debido a que estuvo cuatro en prisión provisional, casi la mitad de la pena, se prevé que pase poco tiempo en la cárcel madrileña.
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