El frescor del Atlántico impulsa en Vigo el turismo estival

El ambiente, la oferta cultural y la cercanía con otros destinos convierten a la ciudad en una base para recorrer el sur de Galicia

Un grupo de turistas entrando a Porta do Sol, uno de los puntos turísticos de Vigo.
Un grupo de turistas entrando a Porta do Sol, uno de los puntos turísticos de Vigo. | J.V. Landín

Mientras buena parte de España encadena jornadas por encima de los 40 grados, Vigo se ha convertido este verano en un refugio climático para muchos visitantes. El frescor atlántico, unido a una oferta que combina playas, naturaleza, gastronomía y vida urbana, está llevando a numerosos turistas a elegir la ciudad como destino para escapar del calor sin renunciar a unas vacaciones completas.

“Aquí se está muy fresquito y nosotros, al ser del sur, estamos huyendo un poco del calor”, resume Paula, llegada desde Murcia junto a unos amigos tras pasar unos días en Oporto. Su estancia en Vigo será breve, apenas dos días, pero suficiente para subir al Monte do Castro, coger el barco a Cangas e intentar disfrutar de las fiestas de Bouzas.

También desde Murcia llegan Ana, Viviana y Miguel, que aprovechan unos días de vacaciones cerca de Sanxenxo para acercarse hasta Vigo. Buscan conocer otra ciudad gallega, pasear por el Casco Vello, recorrer el puerto y probar la gastronomía local. “El clima y la comida” son, a su juicio, dos de los grandes atractivos de la ciudad.

Para Julián e Isabel, de Madrid, el motivo es todavía más claro. Acostumbrados a temperaturas superiores a los 40 grados en la capital, aseguran que volver a Vigo era casi una decisión obligada. “Nos gusta el fresquito que hay aquí. Todo lo que sea fresco es mucho mejor”, explican. No es la primera vez que visitan la ciudad; de hecho, la utilizan como campamento base para recorrer el sur de Galicia y el norte de Portugal.

Hay quienes regresan por razones más personales. Es el caso de Marisol, mexicana afincada en Madrid, cuya familia materna tiene raíces gallegas. Vigo forma parte de sus veranos desde hace años por el vínculo con sus abuelos, pero reconoce que siempre encuentra motivos para volver. Ella destaca el trato cercano de la gente, la gastronomía, la programación cultural y el ambiente de la ciudad. Además, cuando viaja con su perro, aprovecha para buscar planes más tranquilos entre playas y bosques, alejándose de las zonas más concurridas de la ciudad.

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