Francesca Da Silva: “Lo importante es que el lector imagine, que sueñe y que vuele. Esa es la riqueza del libro”
"Siempre me gustaron las opiniones y escucho con mucha atención al público", asegura la escritora Francesca Da Silva
Atlántico TV se trasladó a la Alameda para mantener una conversación con Francesca López da Silva (Ferrol, 1968). Artista plástica y escritora, participa en la Feira do Libro desde la caseta de la Editorial Elvira con su última publicación, “El niño poeta”.
Presenta una auténtica joya creativa en un envase pequeño.
Un libro muy especial, porque es un cuento para todas las edades, un viaje luminoso, onírico, donde la poesía, la imaginación y la naturaleza se entrelazan en cada página.
Es curioso porque lleva acabado hace años, esperando en un cajón.
Unos diez años.
¿Y por qué surge ahora la necesidad de publicarlo?
Porque era un libro para publicar, pero vino un montón de cosas, la pandemia y todo cerrado. Fue un momento un poco triste. Supongo que todo llega cuando tiene que llegar.
Es una pequeña píldora literaria, una reflexión sobre lo que es la poesía, lo que es la inspiración.
Sí, según Antonio García Teijeiro, que fue quien me escribió el prólogo, es lírico. Es como un sueño, el que tienen muchas personas que no son capaces de exportarla. Reflexiona sobre el motivo por el que se persiguen los sueños. Si no se trabajan, no se piensan y no se estudian, esos sueños tampoco se pueden convertir en realidad. Hay que hacer un esfuerzo para eso. Y aquí está la pequeña historia de un niño de 14 años que sí quería ser poeta.
Llama la atención que siendo tan breve sea tan intenso con numerosos seres mitológicos.
Son historias que leí hace muchísimo tiempo, lo que me contaba oralmente mi abuela. A ella le tengo que agradecer que me diera el impulso y el pensamiento para escribir. Desde pequeña siempre estuve rodeada de este tipo de literatura y este cuanto es como una amalgama de todo, incluso el barquero lo convierto en alguien bueno.
Si la literatura es importante, el diseño, también de su autoría, es imprescindible en esta publicación.
Mi cabeza no para. Yo ya tenía la estructura del pueblo de Algundía, que es una gota de agua en el mar de los poetas. Había una vez un mar llamado el mar de los poetas y de ese sueño hecho gota a gota, sale el pueblo, el niño, los habitantes del pueblo y el bosque también, con lo que simboliza en los sueños de los personajes que lo habitan. Poco a poco el cuento fue tomando la forma.
¿Qué fue primero, el relato o la ilustración?
Las dos cosas a la vez. Cuando pensaba en Algundía ya lo tenía en la cabeza. Es una cosa extraña. Pensaba en ese lugar, veía el océano inmenso y dentro una gotita de agua insignificante y en esa gotita de agua, un pobrecito llamado Algundía.
Está lleno de simbolismo, ¿su significado puede variar según el lector?
Lo importante es que el lector se abra, que imagine, que sueñe, que vuele. Cada uno interpreta la historia a su manera. Ahí está la riqueza, en lo que piensa o siente cada persona. Esa es la riqueza de un libro.
Hace apenas dos semanas que salió al mercado, ¿qué supone el contacto con el público en la feria?
Siempre me gustaron las opiniones y escucho con mucha atención al público. De hecho, en la presentación, que fue en la Asociación Évame Oroza, me quedé con la boca abierta, porque salió todo el mundo llorando. No me lo esperaba, fue algo insólito. No esperaba semejante reacción.
¿Definiría este como un libro de una poeta escrito en prosa?
Puede ser. Me gusta mucho la metáfora, pero utilizarla bien, no en el sentido de la mar es verde porque tiene algas. Busco algo más profundo para incitar al lector a volar.
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