Vigueses Distinguidos
José Alfonso González: “El Alertanavia ve el fútbol con una perspectiva distinta”
Mar
La flota que opera en Malvinas comienza el regreso a su base en Beiramar tras finalizar la campaña abierta con mayores incertidumbres y cerrada con “una buena nota”, según la valoración realizada por los armadores vigueses (ARVI) y su presidente, Javier Touza, él mismo “patrón” de dos los buques congeladores que estuvieron faenando durante los dos últimos meses el calamar loligo, endémico del Atlántico sur, y en concreto de las aguas que circundan las islas británicas reclamadas por Argentina.
El final estaba previsto y pactado con las autoridades de Falkland (Malvinas) para el 2 de mayo, pero se adelantó una semana ante la recomendación de los científicos, “asumida como no podía ser de otra forma por nuestros barcos, en realidad era prácticamente la fecha de punto final, así que no hubo el menor problema por acabar cuatro días antes, no hay ningún motivo de alarma”, añadió Touza.
Los 16 congeladores de Vigo y Marín pudieron así completar la primera campaña del año con buenos resultados, unas 38.000 toneladas, similar a otros ejercicios, aunque por debajo de los mejores años, en que rozaron o superaron las 50.000 toneladas. En esta ocasión había de nuevo grandes dudas sobre si se recuperaría el caladero tras el cierre del pasado año, cuando la biomasa había descendido por debajo de 10.000 toneladas y era la segunda vez que ocurría. No ha sido así y los armadores se muestran satisfechos por el resultado. “Es más o menos lo esperado, en torno a 40.000 toneladas (llegaron a contar con alcanzar las 43.000), y sobre todo hemos constatado la recuperación del caladero, por lo que podremos volver en julio para la segunda campaña del año”, anotó.
En cuanto al tamaño, el loligo ha estado algo por debajo del promedio, aunque según indicó el presidente de ARVI, no es raro que en el verano austral sea más reducido y bastante mayor en agosto. De todas formas, considera que tiene una importancia relativa, en función del mercado: el europeo es más partidario del calamar de mayor talla, y, en cambio, al asiático le gusta el más recortado. Con todo, no habrá ningún problema para colocar el producto, que inunda los países de la UE a partir de que comience a ser comercializado una vez se traslade todo a Vigo. Una pequeña parte se almacena en las bodegas de los congeladores, en tanto que la mayoría se trasborda a buques mercantes con mayor capacidad. Para la Autoridad Portuaria supone un fuerte impulso para sus estadísticas, donde la pesca congelada es el segundo tráfico (unas 670.000 toneladas), tras la automoción (algo más de un millón). En la suma de todos los productos (fresco, congelado, salado y conservas) puede llegar al millón de toneladas, lo que supera al consumo anual de toda España.
Javier Touza mantiene que la pesquería se encuentra “estabilizada” y que durante los dos meses en que los congeladores permanecieron en aguas de Malvinas las capturas fueron “regulares, sin grandes cambios de unos días a otros, y eso garantiza que el caladero se encuentra en buenas condiciones", añadió.
“A partir de ahora, a seguir con las recomendaciones de los científicos para mantener la pesquería en las mejores condiciones, esta es la hoja de ruta que mantenemos, ahora que está recuperado el caladero de cara a las siguientes expediciones”, concluyó el presidente de los armadores de Vigo.
El loligo es uno de los productos estrella de la pesca viguesa y en los mejores momentos llega a suponer el 20 por ciento de todo el cefalópodo que se consume en Europa, afianzando el papel de Vigo en el mercado comunitario.
Argentina mantiene su “vigilancia” sobre la pesca de la flota viguesa en Malvinas gracias al acuerdo con los empresarios de las islas que permiten crear sociedades mixtas, donde el 51 por ciento del capital es de Falkland: lo que se puede constatar en la matrícula de los buques, que lucen el FK pese a tener base en Vigo. El acuerdo para operar bajo nuevas licencias otorgadas por el Gobierno de las Islas Malvinas se firmó en 2022, con una duración de 25 años. Este acuerdo proporciona estabilidad en los caladeros otros 22 años, hasta 2047, y ha impulsado la renovación de la flota pesquera, que este año estrenó un buque construido en Vigo.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último