El final del Tren Celta deja autobuses llenos hacia Oporto
Movilidad
El transbordo en Viana do Castelo a partir del domingo hace que la demanda por carretera se eleve y el servicio encarezca su coste para los 19 buses diarios
La interrupción del servicio directo del Tren Celta, entre Vigo y Oporto, deja a los usuarios una incomodidad patente, aunque ya han encontrado solución: la conexión por carretera. Más rápida en ocasiones y sin necesidad de transbordo. Las tres compañías que operan ese viaje en autobuses han notado un incremento en su demanda y, desde el 18 de agosto (el transbordo en Viana do Castelo comenzará el día anterior) ya cuentan con algunos servicios llenos o con muy pocas plazas disponibles, sobre todo por la mañana.
La conexión por carretera entre ambas ciudades está operada por tres compañías: Alsa, Flixbus y BlablaBus. En la primera, el servicio de las 9 horas ya se encuentra sin plazas libres. En Flixbus, por su parte, apenas quedan asientos sin ocupar en los servicios de las 10:10 y 12:30 horas. Una demanda que, con anterioridad, no existía, pero la incomodidad de realizar el transbordo para viajar a tierras lusas hace que la afluencia de pasajeros aumente. Además, este verano las conexiones han crecido y ya alcanzan las 19 diarias de lunes a viernes. Una frecuencia que no puede igualar el tren Celta (solo dos por sentido al día).
Esta nueva demanda hace que el precio varie. Anteriormente, la ruta por carretera a Oporto se encontraba alrededor de los 16 euros por persona, mismo coste aproximado que el Tren Celta (16,25 euros). Ahora, con el coste variable, el billete del autobús alcanzar en algunos casos los 37 euros. En cuanto a tiempos, el autobús puede presumir de ser, en la mayor parte de sus servicios, más rápido que el tren. Su trayectoria oscila entre las 2 horas y las 2 horas y 40 minutos, dependiendo de la cantidad de paradas que realice. En el servicio ferroviario, el recorrido está fijado en 2 horas y 20 minutos, pero aproximadamente el 60% de los trayectos no llegan en hora.
Esta decisión puede penalizar a la ruta ferroviaria justo cuando estaba viviendo el mejor momento de su historia, con récord de pasajeros y de ‘comboios’ operados. Pero la antigüedad del “camello”, el convoy que realiza el Vigo-Oporto, hace que su vida útil haya finalizado. Puede seguir operando, pero con el riesgo de tener cada vez más errores y que el coste económico para su recuperación se eleve. Todo ello a la espera de los nuevos trenes comprados por Comboios de Portugal y que han retrasado su llegada hasta 2026. Por tanto, previsiblemente, este transbordo en Viana se demore hasta que lleguen los nuevos convoyes.
"Poca voluntad" y silencio de Renfe y Comboios de Portugal
Algunas voces fueron críticas con la medida planteadas por Comboios de Portugal de partir el servicio ferroviario Vigo-Oporto en dos. Una de ellas fue el socialista luso Jose Carlos Barbosa, que afeó la labor de la actual secretaria de Estado de movilidad lusa, Cristina Pinto, indicando que el servicio de trenes va camino a la privatización y de la colocación de amigos, en vez de buscar un mejor servicio a la ciudadanía. Asegura, por tanto, que existe “poca voluntad” en solucionar el problema de un lado y otro de la frontera, tanto por parte de Renfe como de Comboios de Portugal, y esta medida ha sido tomada debido al poco entendimiento en quien debe pagar las revisiones periódicas (los convoyes son de Renfe y Comboios los alquila). Ambas entidades han emitido escuetos comunicados para anunciar la nueva medida, señalando “razones operativas”. Asimismo, según la hoja de ruta, no prevén ningún retraso en la realización del transbordo, indicando que el servicio no variará sus horarios.
La operativa a partir del domingo, 17 de agosto, será la siguiente: el modelo S-592 (Tren Celta) realizará el Vigo-Viana, donde allí los usuarios realizarán el transbordo al tren S-2240, de Comboios de Portugal. Un tren eléctrico con capacidad para 264 pasajeros y algo más moderno que el “camello” (del 2003). Sin embargo, los usuarios temen que esto pueda ser el fin de la conexión transfronteriza, al menos a corto plazo.
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