La fiebre por lo analógico “seduce” a los jóvenes de Vigo
El interés por la fotografía química y el vinilo se disparó desde la pandemia, impulsado por un público de entre 16 y 30 años que busca una experiencia “más tangible”
La nostalgia ya no es solo cosa de quienes crecieron antes de internet. En Vigo, una nueva generación está impulsando el regreso de los formatos analógicos. Cámaras desechables, carretes fotográficos y vinilos viven un nuevo momento de esplendor, especialmente desde la pandemia, gracias a los jóvenes, con edades comprendidas entre 16 y 30 años, que buscan una forma diferente de consumir imágenes y música. El fenómeno, lejos de quedarse en un gesto estético, se ha consolidado en los últimos cinco años y ha supuesto un importante balón de oxígeno para algunos negocios especializados.
Uno de los ejemplos más evidentes de este fenómeno está en la fotografía analógica. En FotoElíptica, una de las pocas tiendas de Vigo que todavía revela carretes en color, las cámaras desechables y la película fotográfica llevan años ganando protagonismo. “En verano se nota un boom en las cámaras y en el analógico. Llevamos unos años vendiendo muchos carretes y cámaras de usar y tirar”, explica Javier Esperón, de FotoElíptica. El tirón se nota especialmente en los meses estivales, cuando viajes, festivales y celebraciones disparan las ventas.
“Ha subido mucho lo analógico; desde 2021 empezó a crecer y hay bastante trabajo”, resume Alicia Alonso, administradora del laboratorio Vicus Art, donde calculan que la actividad relacionada con la fotografía química aumentó un 40% desde la pandemia.
El perfil del comprador también ha cambiado. Si hace unos años el analógico estaba reservado a aficionados y nostálgicos, ahora predominan los jóvenes de entre 16 y 26 años. “Lo que más vendemos es gente joven, hasta los 30 años”, señala Esperón. Sin embargo, el regreso al carrete no supone una renuncia a la tecnología. Todo lo contrario. Alrededor del 90% de quienes revelan un carrete optan por escanear las imágenes en lugar de imprimirlas. “Las quieren para redes sociales y para tenerlas en el móvil”, explica. La estética imperfecta, los colores característicos y la incertidumbre de no conocer el resultado hasta el revelado son precisamente parte del atractivo.
La misma tendencia se confirma en Vicus Art, laboratorio que trabaja para tiendas y fotógrafos de toda Galicia. Allí aseguran que el crecimiento comenzó en 2021 y que desde entonces no ha dejado de consolidarse. También en este caso, nueve de cada diez negativos terminan convertidos en archivos digitales. Para Alicia Alonso, la fotografía analógica vive “una moda que está durando bastante tiempo”, aunque reconoce que el elevado precio de los carretes y la limitada producción hacen difícil prever cuánto se prolongará este auge.
El regreso de los formatos clásicos también se percibe en la música. En Elepé el perfil del cliente ha rejuvenecido de forma notable. “Hasta hace cinco o seis años era un público mucho más melómano y ahora se ha ampliado el abanico. Hay gente de menos de 25 años que empieza a hacer su pequeña colección”, explica Jesús Hidalgo. El cambio se refleja incluso en las ventas: actualmente, alrededor del 75% de los soportes musicales que salen de la tienda son vinilos, frente al 25% de los CD.
Para Hidalgo, el éxito del vinilo responde a una necesidad de recuperar experiencias más pausadas en plena era del consumo inmediato. “La gente se da cuenta de que, además de lo digital, necesita algo tangible que puedas tocar, ver y oler”, afirma. Frente a las listas de reproducción y el streaming, el disco obliga a detenerse. “No puedes escuchar un disco a trocitos; tienes que hacerlo entero”, resume.
La búsqueda de soportes físicos también sigue viva en otros ámbitos, como los videojuegos y el cine. En la tienda CEX de Camelias mantienen una clientela fiel interesada en películas en DVD o Blu-ray, videojuegos físicos y consolas retro. Además, destacan que quienes buscan este tipo de productos valoran especialmente conservar cartuchos, manuales y ediciones originales. Un interés que confirma una tendencia cada vez más visible: en plena era digital, lo analógico vuelve a ocupar un espacio que parecía definitivamente perdido.
El suministro y recambios, un problema para el sector
El renacimiento del analógico convive con un problema que preocupa a quienes mantienen vivo este mercado: la falta de recambios y el progresivo abandono industrial de la tecnología necesaria para trabajar con estos formatos.
En FotoElíptica ya experimentaron las primeras dificultades. Javier Esperón explicó que cada vez es más habitual encontrar problemas de suministro de película fotográfica porque los fabricantes no siempre pueden responder al aumento de la demanda. En algunos momentos resulta complicado conseguir carretes suficientes para abastecer a las tiendas.
La mayor preocupación, sin embargo, está en las máquinas de revelado. Las procesadoras de negativos que todavía funcionan fueron fabricadas hace décadas y ya no existen modelos nuevos en el mercado. Si una de ellas sufre una avería importante, encontrar piezas o técnicos capaces de repararla resulta cada vez más complicado.
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